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fuente: http://www.herramienta.com.ar/revist...stvan-meszaros
Siendo un sistema que no tiene límites para su expansión (al contrario de los modos de organización social anteriores, que buscaban, en alguna medida, atender las necesidades sociales), el sistema del metabolismo social del capital se constituye como un sistema social incontrolable. Fracasaron en la búsqueda por controlarlo tanto los innumerables intentos efectuados por la socialdemocracia como la alternativa de tipo soviético, toda vez que ambas terminaron siguiendo lo que el autor denomina la línea de menor resistencia al capital.
La transformación en un modo de metabolismo social incontrolable y el origen de sus propias contradicciones y defectos estructurales se explican:
“Primero, la producción y su control están separados y se encuentran diametralmente opuestos el uno al otro.
Segundo, en el mismo sentido y en presencia de las mismas determinaciones, la producción y el consumo adquieren una independencia extremadamente problemática y una existencia separada, de modo que el más absurdo y manipulado ‘consumismo’, en algunas partes del mundo, puede encontrar su horrible corolario en la más inhumana negación de las necesidades elementales para millones de seres.
Tercero, los nuevos microcosmos del sistema del capital se combinan en su totalidad de manera tal que el capital social total debería ser capaz de integrarse (...) al dominio global de la circulación (...) procurando superar la contradicción entre producción y circulación. Así, la necesaria dominación y subordinación prevalecen no sólo dentro de los microcosmosparticulares (...) sino también a través de sus límites, trascendiendo las barreras regionales y también las fronteras nacionales. De modo tal que la fuerza de trabajo total de la humanidad se encuentra sometida (...) a los alienantes imperativos de un sistema global del capital.”
La principal razón por la cual este sistema escapa de todo control se manifiesta, precisamente, porque “emergió, en el curso de la historia, como una estructura de control ‘totalizante’, de las más poderosas, (...) dentro de la cual todo, incluyendo los seres humanos, deben ajustarse, poniendo a prueba su ‘viabilidad productiva’ o, por el contrario, perecer. Es impensable otro sistema de mayor control e inexorabilidad –en ese sentido ‘totalitario’– que el sistema del capital globalmente dominante”, que impone “su criterio de viabilidad en todo, desde las menores unidades de su ‘microcosmos’ hasta las mayores empresas transnacionales, desde las más íntimas relaciones personales hasta los más complejos procesos de toma de decisiones en los consorcios monopólicos industriales, favoreciendo siempre al más fuerte contra el más débil”.
¡Patria socialista o muerte, venceremos!