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La mujer en los ‘Young Lords’






FOTO: Michael Abramson

Nueva York — A Connie Cruz siempre le habían dicho qué hacer toda su vida – primero sus padres y después su compañero. Esto cambió en diciembre de 1969.

En ese entonces, un grupo de jóvenes activistas puertorriqueños estaban pidiendo a una iglesia en El Barrio (East Harlem) que les dieran espacio para un programa de desayunos para los pobres. La Primera Iglesia Metodista Hispana les negó la petición. El ministro veía a los jóvenes como unos izquierdistas causa-problemas.

Pero el grupo —el Young Lords Party (YLP, por sus siglas en inglés)— no se desanimó. Ellos planearon presentar otra petición durante los testimoniales de la iglesia.

“Mi cuñado Mickey vino a visitarnos”, dijo Cruz, quien estaba con su compañero. “Él explicó las razones por las cuales estaban ahí [en la iglesia]– para pedirle a la comunidad que les dieran un espacio para el programa de desayunos para niños”, dijo Cruz. “Sentí que era una buena causa con la cual involucrarme”, anotó.

Pero Cruz dijo que su disposición para participar no fue alentada. “Mi cuñado me dijo, esto es para hombres, no para mujeres”, dijo ella. “Eso agitó algo dentro de mí”, aseveró.

Dejando su timidez a un lado insistió en ir a la iglesia. Su cuñado le preguntó que haría con su hija de cinco años. “Bueno, la traigo conmigo”, le respondió.

Cruz y los Young Lords asumieron poder sobre la iglesia y dieron de comer a los niños hambrientos y pobres por casi dos semanas. Hasta que la Policía desafió la actividad. Esta fue una de las muchas acciones que el YLP realizaría.

A la edad de 25, Cruz se hizo una de los miembros mas viejos – en esos momentos, la mayoría de los Lords eran adolescentes o tenían menos de 25 años. Sin embargo, cualquiera la edad, todos sentían una obligación de desafiar el status quo de los puertorriqueños de Nueva York y más allá. Las condiciones actuales, ellos creían, así lo exigían.

En aquel entonces, la comunidad puertorriqueña carecía del liderazgo y las organizaciones con la que contamos hoy. La ciudad indiscutiblemente no atendía a los barrios como Losaida (Lower East Side), El Barrio, y el South Bronx, zonas con una comunidad puertorriqueña muy grande. Las condiciones deplorables de vivencia, brutalidad policial y, discriminación racial y étnica, eran la costumbre de esos días. La educación bilingüe no era obligatoria en las escuelas y hasta los servicios de salud básicos, como pruebas de tuberculosis, eran inaccesibles.

Por todo el país, la gente joven se volcaba a las calles para protestar la Guerra contra Vietnam. Y por todo el mundo las luchas de liberación contra el colonialismo eran movimientos inspiradores de justicia e igualdad.
Fue en este contexto que el Young Lords Party surgió durante el verano de 1969.

Inicialmente, el YLP sirvió como la rama del noreste de una pandilla que eventualmente se convirtió en un grupo político en Chicago. En Nueva York, los Lords, usando boinas violetas, rápidamente aparecieron en la portada de los diarios importantes por todas sus hazañas y sus conflictos con la policía. Pero día a día, los Lords se dedicaban a la organización de la comunidad, para demostrar que la gente común puede ponerse de pie y enfrentar a caseros y policías abusivos o a un gobierno negligente.

“Cada acción que tomamos fue con el propósito de mover a nuestra comunidad al siguiente nivel”, dijo la ex Lord Gloria Rodríguez.
Mucho se ha documentado acerca de las acciones de YLP – conocido como “las ofensivas” – pero muy poco sobre cómo moldearon el movimiento y el partido las mujeres.

Para Cruz, su experiencia con el YLP le ayudó a la valorarse a sí misma. Cuando se divorció, ella exigió que su ex marido tomara igual parte en el cuidado de sus hijos. Y en su próximo matrimonio insistió en una asociación de igualdad.

Iris Morales, otra ex miembro de los Young Lords, explicó el peso de las acciones de Cruz. Éste era un momento de estrictas definiciones culturales cuando las mujeres fueron arraigadas. “Estos actos fueron muy revolucionarios para enfrentarse a un hombre y decirle, voy a participar”.

Estos actos revolucionarios también tuvieron sus golpes.

Los Young Lords estaban gobernados por un comité de hombres. Su plataforma de 13 puntos defendía al “machismo revolucionario”.

Las mujeres empezaron a reunirse en las oficinas del YLP en El Barrio y hablaban de sus experiencias personales, y estudiaban a mujeres puertorriqueñas de la historia. Mujeres como la defensora de trabajadores, Luisa Capetillo, y la nacionalista Blanca Canales. La línea machista de revolución se convirtió en un foco de debate y críticas.

“Peleamos duro contra la idea del machismo revolucionario porque nosotras decíamos, ¿qué, es el racismo revolucionario?”, dijo Morales.

“Cuando nos empezamos a juntar, nos decían que no podíamos perder el tiempo haciendo esta ‘junta tonta de mujeres”, dijo Denise Oliver, otra ex Lord. (La mayoría de los miembros de YLP era puertorriqueños, pero también había cubanos, dominicanos, y miembros afroamericanos como Oliver.)

Las mujeres desafiaron a los líderes del YLP y demandaron cambios. Las presiones resultaron en la caída del punto sobre machismo revolucionario, y varias mujeres se sumaron a todos los niveles del liderazgo. Un nuevo punto en el programa empezaba con la frase: “Queremos igualdad para las mujeres. Abajo el machismo y chauvinismo masculino”.

Los cambios dentro de una organización que desafiaba la opresión, no fueron fáciles. Mujeres como Cruz que se unieron al ministerio de defensa del YLP, por ejemplo, fueron sometidas a trabajos más rigurosos que a los hombres. Oliver dijo que también tenían que pelear contra la asignación de trabajos estereotipados, como mecanografiar.

“La pregunta del machismo era una cuestión de constante debate”, dijo Rodríguez, quien fue sacada de la rama del Lower East Side a la rama del YLP de Filadelfia para romper con el liderazgo masculino que prevalecía allí.

“A los hombres se les dijo que tenían que tomar clases sobre sexismo, para enfrentarlo”, dijo David Jacobs, un ex Lord que trabajaba desde unas oficinas del YLP en Manhattan y El Bronx. “Había algunos a quienes esa idea no les gustaba”.

“Es como si – uno estuviera, mirando mujeres, silbándole a las mujeres, y ahora te dicen que la forma en que te comportas ... que tienes que cambiar”, dijo Jacobs.

Debido a que el YLP tenía una estructura militar, las órdenes de las mujeres dirigentes tenía que obedecerse, independientemente de la actitud hacia ellas, dijo Jacobs. Y cuando no lo hacían, se planteaba en las sesiones de crítica abierta del YLP. Los insubordinados también podrían enfrentar castigos disciplinarios.

Jacobs dijo que el haber sido criado por una madre progresista políticamente y consciente del sexismo, le facilitó a él el cambio. Los cambios “mayormente afectaron a los que estaban involucrados con mujeres en el partido”, dijo. Se vieron obligados a conciliar sus principios políticos con su trato a las mujeres. “Es difícil para alguien que se ha acostumbrado a tratar de cierta manera con las mujeres, cuyo padre se trataba a las mujeres de cierta manera... y ahora tiene que cambiar”.

Sin embargo, el impacto de la alianza de las mujeres llegó lejos y fue transformador. La mitad del contenido del diario de YLP, “Pa’lante”, tenía que enfocarse en cuestiones de mujeres y fue creada una alianza de hombres para tratar con el machismo. El YLP también estableció un grupo para mujeres con la publicación “La Luchadora”. Y el programa del partido y el trabajo se amplió.

“La gente estaba definiendo la lucha revolucionaria como simplemente militar”, dijo Morales. Pero el YLP, cómo resultado de las mujeres organizadoras, también tomó una posición contra un masivo programa de esterilización dirigido a las mujeres puertorriqueñas. Además, los Lords defendieron los derechos de la mujer al aborto y el cuidado de niños.

“Así que, los Young Lords, fueron conocidos por las posiciones que tomaron con las cuestiones de mujer”, dijo Morales. “Y por reconocernos a nosotros mismo como una cultura Afro-Boricua y Afro-Taina”.

A mediados de los años ’70, cambios negativos quebraron el partido. El YLP fue renombrado el Puerto Rican Revolutionary Workers Organization y se enviaron a los miembros a organizar trabajadores en las fábricas. Líderes manipuladores quienes usaron la violencia para controlar a los miembros, y los agentes de la FBI, también debilitaron al partido. Las divisiones y la disolución del partido, fue un momento de mucho dolor para los jóvenes que habían invertido tanto tiempo en lograr cambios para la comunidad puertorriqueña.

“Dentro de la emoción y entusiasmo de nuestra juventud, creo que no éramos lo suficientemente maduros para entender a lo que nos estábamos enfrentando”, dijo Rodríguez. “Estábamos enfrentándonos al gobierno, nos estábamos enfrentando a estructuras gigantescas”, agregó.
Algunos se alejaron del trabajo político, otras vieron este período simplemente como una moda de sus juventudes. Pero otros miembros —40 años después que se estableció el YLP— siguen con su activismo con asuntos que afectan la comunidad.

“Todas las carreras que he tenido, han sido afectadas por ese período de mi vida”, aseguró Oliver quien trabajaba en comunicación pública, y quien también, como antropóloga cultural ha desarrollado clases universitarias enfocadas en las experiencias de las mujeres caribeñas y latinas.

Rodríguez, una psicóloga, fundó un grupo llamado De Almas, que específicamente ayuda a mujeres de color a asumir el control de sí mismas, aumentando su autoestima. Morales produjo el documental ‘Pa'lante’ acerca de los Young Lords. Otras mujeres que manejaban al YLP actualmente están en los sectores de educación, trabajo social, uniones laborales, y muchos otros.

En sus vidas profesionales o familiares, muchas de las mujeres, y hombres, del YLP siguen viviendo con los mismos valores y principios del avance de la dignidad de las mujeres y de sus comunidades.

“Hay una cantidad de principios que aprendí”, dijo Jacobs. “Todo este [reto] al sexismo, y de ser honesto y poner tus cartas sobre la mesa”, explica.

“Creo que es importantísimo que las mujeres de ese tiempo hayan aprendido a no solamente cómo criar a sus hijas, sino también a sus hijos”, dijo Oliver.
El YLP cambió la manera en la cual mujeres puertorriqueñas – y hombres – se verían a si mismos. Este es su impacto duradero.

Y la prueba está en la próxima generación de hijos e hijas.

La hija de Cruz, Lisa Morales – la que llevó a la que pasó a llamarse la Iglesia del Pueblo - es una ex trabajadora de los servicios de emergencia que quiere organizar a la gente alrededor de temas de seguridad ocupacional. Morales dice que jamás ha tenido miedo defenderse y de exponer el abuso laboral.

Ella le atribuye esto a haber sido parte de los Young Lords. “Hubo una gran cantidad de visiones de valor, una gran cantidad de visiones de esperanza”, dijo. “Vi un montón de imágenes fuertes”, concluye.

Ella le atribuye esto a haber sido parte de los Young Lords. “Hubo una gran cantidad de visiones de valor, una gran cantidad de visiones de esperanza”, dijo. “Vi un montón de imágenes fuertes”, concluye.
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