[FONT=AGaramondPro-Regular]No hay otro instrumento, en la historia de la lucha de los explotados, que haya demostrado ser más eficaz que un partido revolucionario internacionalista templado en las luchas más importantes de su propio proletariado y que en los momentos decisivos no ceda, como plantea Trotsky, ni al terror contrarrevolucionario ni al “canto de sirena” del frente popular.[/FONT]
[FONT=AGaramondPro-Regular]Gramsci, por su parte, sostiene que la importancia de un partido se mide por lo que le aporta a su clase, siendo parte de su historia de luchas.[/FONT]
[FONT=AGaramondPro-Regular]Es por eso que, al comienzo de esta crisis, debemos reactualizar no sólo el Programa de Transición sino aprender de la experiencia de la Oposición de Izquierda [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]y la IV Internacional en vida de Trotsky e incluso de las mejores experiencias del movimiento trotskista en la posguerra que, aunque de conjunto se hizo centrista, [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]aportó algunos hitos importantes (hilos de continuidad histórica) al desarrollo de la clase obrera de los últimos sesenta años.[/FONT]
[FONT=AGaramondPro-Regular]Esta cuestión nos lleva a la cuestión central de por qué luchar por la reconstrucción de la IV Internacional y sus partidos nacionales: porque no hay ninguna organización, “nueva” o vieja, que tenga una estrategia superior a la de los marxistas revolucionarios. Los anarquistas se transformaron en ministros –sólo una pequeña [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]minoría se opuso a este curso– y ayudaron a liquidar la grandiosa Revolución Española, antes de desaparecer como corriente obrera internacional. Los autonomistas, que son una variante del anarquismo, demostraron últimamente su total impotencia en México (y su brutal sectarismo frente al movimiento de lucha más avanzado de ese país, la Comuna de Oaxaca). Los stalinistas triunfantes como Mao, [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]o las direcciones guerrilleras como Castro, adoptaron la estrategia del “socialismo en un solo país” y formaron Estados burocráticos que prohibían toda tendencia [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]a la autoorganización de las masas y perseguían a los trotskistas, y terminaron cediendo a la presión del imperialismo con la restauración capitalista más brutal, [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]como en China, o abriendo el camino a ella, como en Cuba.[/FONT]
[FONT=AGaramondPro-Regular]Sólo el Partido Bolchevique triunfó dirigiendo los soviets y, para derrotarlo, tuvieron que liquidar físicamente a casi toda la dirección que había hecho la revolución, para tratar de hacer desaparecer ese cúmulo de experiencias revolucionarias no sólo de la URSS sino de todo el mundo. Ni en Cuba, ni en China, ni en Vietnam, surgieron sectores del tipo de la Oposición de Izquierda Internacional, que [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]debió ser barrida a sangre y fuego en la URSS y brutalmente aislada y perseguida a nivel internacional. En ese sentido, el trotskismo es el heredero directo de una [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]tradición de más de 150 años de teoría, experiencia y lucha del movimiento obrero.[/FONT]
[FONT=AGaramondPro-Regular]A diferencia de la mayoría de los trotskistas de posguerra que capitularon a los distintos aparatos que dirigían circunstancialmente al movimiento obrero o de masas, de lo que se trata es de construir partidos que desarrollen todas sus tácticas (la “conducción de operaciones aisladas”, al decir de Trotsky) en la perspectiva estratégica de dirigir como un arte la insurrección armada del proletariado y sus [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular]aliados, contra una burguesía a la que no le temblará la mano en querer aplastarlos con los métodos de la contrarrevolución, una vez haya agotado su último recurso, [/FONT][FONT=AGaramondPro-Regular][FONT=AGaramondPro-Regular][FONT=AGaramondPro-Regular]el frente popular. Parafraseando a Trotsky, nuestro método es la revolución proletaria, nuestro objetivo es el poder de los trabajadores basado en consejos de los obreros, los campesinos y el pueblo pobre.[/FONT]
[FONT=AGaramondPro-Regular]Si no refundamos la IV Internacional, basados en estos métodos y con estos objetivos, sólo nos queda la impotencia sectaria o la capitulación oportunista.[/FONT]
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