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View Full Version : CAPITALISMO DE ESTADO vs COMUNISMO



LUXEMBURGUISTA
18th October 2007, 09:04
CHINA: ¿del Capitalismo de Estado al Capitalismo “Normal”?

En esta exposición, muy brevemente y de forma muy general, intentaremos caracterizar el régimen económico-social (y político) chino. Es un avance de un análisis más pormenorizado sobre la realidad del “gigante asiático” que estamos elaborando. Lo publicamos ante la “actualidad” de los debates sobre China (“actualidad” debida al Congreso del PCCh).

Según las autoridades (y el PCCh) China es un sistema socialista o comunista. Pero la realidad es bien distinta, y hace que sólo podamos definir a China como un régimen de Capitalismo de Estado (o monopolístico de Estado), que se halla en transición a otro “liberal”, proceso en el que las recientes admisiones legales de la propiedad privada son un jalón decisivo.

El poder político absoluto lo ostenta el PCCh, que controla de forma absoluta la vida política del país:
• Copa por completo las instituciones y organismos
• Ese control tiene una sanción constitucional, puesto que la Constitución consagra a la “vanguardia”: los elementos más conscientes se organizan en el PC. Se arrogan el derecho a dirigir las instituciones y la vida política, económica, social y cultural del país.
• El poder del PC se sustenta también (se ve reforzado) en el uso sistemático y arbitrario de la represión, a dos niveles:
o Ideológica (control y autocontrol social, mass media, enseñanza,…)
o Policial-militar (y judicial), como quedó claro en los famosos sucesos de Tiananmén, lo que se repite ante toda manifestación de descontento

Pero quizás lo más importante es que ese poder político posibilita (y se ve reforzado a un tiempo) el mantenimiento por la misma nomenclatura del poder económico, en dos sentidos:

• Dirección económica, a través de la planificación y de la administración de las empresas
• Control de los recursos (naturales, humanos y de capital)

Y ese poder económico-político confiere a su vez el poder social, que se evidencia en primer término en los privilegios y las condiciones de vida de los dirigentes. Estos conformarían lo que algunos autores han denominado una “casta” burocrática. Pero en realidad debemos considerarlos una clase social antagónica a la de los productores directos (el proletariado urbano y rural). Esto es así porque las relaciones sociales de producción que se establecen entre los “burócratas” y los productores directos son capitalistas, puesto que, a través de unos mecanismos concretos (en este caso el poder político, el Estado), el aparato del PCCh controla los medios de producción (el capital), los “posee” colectivamente para un proceso orientado a la propia acumulación de capital. Es decir, el capital domina sobre el trabajo. Esta situación conlleva necesariamente:

• La explotación de la mano de obra, de los productores directos. El uso intensivo del factor trabajo (la sobreexplotación) es determinante en las actividades económicas chinas. Eso es lo que explica sobre todo el afán por invertir allí de las multinacionales y las potencias occidentales. Se enfrentan así las carencias de capital (que además es más caro).
• La alienación económica, pues los productores no controlan el proceso productivo que realizan ni lo que resulta de él (la producción). Nada más lejos de la socialización de los medios de producción que el sistema chino.
• La imposibilidad de “presionar” (reivindicar) sobre la parte del producto que se les asigna como salario (negación del derecho de huelga)
• La imposibilidad de organización sindical autónoma.
• Unas condiciones laborales terribles (horarios, salud laboral, salarios,…)

Todo esto explica las inversiones de las multinacionales, que se están reflejando en una verdadera “inundación” del mercado mundial de productos “made in China” (y en cierres y “deslocalizaciones” de empresas en el “primer mundo”). Esas inversiones siguen un modelo que no se aparta demasiado de los mecanismos imperialistas de antaño: un acuerdo que beneficia a dos élites (en este caso la dirigencia china y la de las multinacionales), que aportan al proceso productivo factores complementarios. En este caso unos ponen la mano de obra barata, disciplinada y reprimida; y los otros los recursos de capital e intercesión ante los gobiernos occidentales para abrir mercados (como ponen de manifiesto los acuerdos de 2005 con la U.E.).

La propiedad privada recientemente aprobada no es sino una sanción legal del poder adquirido por la clase capitalista burocrática, permitiendo:

• Mayor libertad en el uso y disfrute de lo que han arrebatado al proletariado utilizando su preeminencia política.
• La heredatibilidad de la situación (derecho de herencia)
• La homologación al resto de la oligarquía capitalista mundial (neoliberal), con la que comparten intereses de clase, frente a la clase trabajadora. Se conforma pues una alianza para afianzar la explotación en China, ante la cual las exigencias de respeto de los Derechos Humanos pasan a un segundo plano.

A nivel de distribución de la riqueza (medios de circulación) la prueba palpable es su desigual distribución. Evidentemente, el grupo más rico está formado básicamente por los cuadros del PCCh (partido en el que, sin ningún tipo de problemas, se inscriben los nuevos empresarios). A nivel de la producción, es el control de los medios, de las decisiones, y del proceso de acumulación, la evidencia de que estamos ante un sistema capitalista (de Estado, como lo fueron los regímenes del bloque soviético).

La tendencia más previsible es a un aumento de las desigualdades y de la exclusión social, por más que se defina oficialmente como modernización y aperturismo. Las inversiones (y las multinacionales que las hacen) se extenderán. Y el capitalismo chino se “homologará” al resto.

Sólo la combatividad proletaria (del proletariado explotado chino y del resto del mundo) puede variar el rumbo del proceso. En el aumento (muy significativo) de la conflictividad social en los últimos años (pese a la represión feroz de los “autoproclamados” comunistas) están depositadas nuestras esperanzas.

DEMOCRACIA COMUNISTA (LUXEMBURGUISTA)
http://www.democraciacomunista.blogspot.com
[email protected]

Faux Real
18th October 2007, 09:34
Esta fue una analítica y gran exposición a leer.

Creo que todos los de este foro estarán de acuerdo con el sentimiento general evidente en la pieza (de que hay que separar capitalismo de estado, yo prefiero llamarlo centralismo burocrático, bajo la bandera de partido 'comunista' que tiene poder de estado del comunismo socioeconómica en que no hay propiedad privada, pero propiedad colectiva).

Triste la forma en que la China maoísta se convirtió en el modelo neo-liberal con fuerte, centralismo burocrático que sigue hasta hoy.


Sólo la combatividad proletaria (del proletariado explotado chino y del resto del mundo) puede variar el rumbo del proceso. En el aumento (muy significativo) de la conflictividad social en los últimos años (pese a la represión feroz de los “autoproclamados” comunistas) están depositadas nuestras esperanzas.
Disfrute y quedo acuerdo con esta parte mas.

O, y bienvenido al foro Luxemburguista. :)

Herman
19th October 2007, 10:23
La burocracia China y el partido se han deteriorado de tal forma que ya ni ocultan sus ideas retrogadas y reaccionarias.

Buen analisis por cierto.

LUXEMBURGUISTA
20th October 2007, 12:19
Gracias por los comentarios.
Estamos intentando desarrollar un análisis sobre la realidad socioeconómica y política china, en el marco de su historia reciente. Utilizamos diversas fuentes, tanto estudios y artículos, como estadísticas. Cualquier aportación será bienvenida.
Si quereis ver otros análisis nuestros, podeis ver nuestro blog en españa (http://www.democraciacomunista.blogspot.com), el de argentina (http://izquierda-libertaria.blogspot.com/) o el blog en el que reproducimos fragmentos de textos que consideramos interesantes (http://www.marxismolibertario.blogspot.com/)
También podeis ver la web de los camaradas franceses, http://democom.neuf.fr/
Como organización, estamos prácticamente empezando, aunque todos llevamos muchos años en la lucha por el socialismo/comunismo. Y estamos, por supuesto, abiertos al debate y la colaboración con otros grupos y militantes proletarios.
SALUD

LUXEMBURGUISTA
2nd November 2008, 12:08
En el primer número de nuestro boletín internacional (Huelga de Masas) hemos publicado un artículo de uno de los camaradas (Eric Lerner) sobre China. Lo reproduzco aquí.



El Próximo Terremoto Económico en China



Eric Lerner


En el centro de Dujiamgyan, en China, hay un montón de escombros que fueron una vez la Escuela Primaria de Xinjian. La mayor parte de los estudiantes fueron asesinados en el terremoto de Sichuan, entre los más de 10,000 estudiantes que murieron. Todavía alrededor de aquel montón de escombros permanecen en pié, casi intactos, edificios de oficinas y hoteles. La destrucción de la escuela, cuyos estudiantes provenían de familias campesinas y obreras, no fue casual. Como muchas de las escuelas que se derrumbaron en el terremoto, había sido construida con hormigón diluido en arena, y con muy pocas barras de refuerzo de hierro. Mientras los hoteles y las oficinas (y las escuelas para la élite) fueron construidos cumpliendo las normas de construcción de China, los gobiernos central y municipales han recortado gastos durante años y a sabiendas en las escuelas para obreros y campesinos. El terremoto evidenció con un crudeza terrible cuales eran las prioridades y las grietas del boom económico chino.

Pero cuando comienza la recuperación de Sichuan del enorme temblor, China afronta un shock económico que afectará a una parte mucho mayor de su enorme población, y que dejará al descubierto debilidades mucho más grandes en la economía china. El crecimiento de la exportación que ha guiado el boom de la última década está reduciendose y se interrumpirá pronto cuando la crisis económica global reduzca las importaciones de los países industrializados. El resultado será un rápido crecimiento del paro en los sectores vinculados a la exportación. ¿Serán capaces los gobernanates chinos de responder a ese shock y mantener un fuerte crecimiento económico? ¿Seguirá siendo China el principal motor para la economía capitalista global? La clase trabajadora china, y la clase trabajadora del mundo entero afrontará condiciones drásticamente diferentes según como estas preguntas sean contestadas.

El Boom Chino

Sin duda, desde el 2000, la economía china ha crecido a un ritmo más rápido que prácticamente cualquier otra nación en la historia, un ritmo que ya tenía una aceleración enorme desde la década anterior. En los últimos ocho años, la tasa de crecimiento anual de la producción de carbón ha aumentado hasta el 10% anual, desde el 3% anual en los años 90. Para el acero, el crecimiento ha sido del 22% anual, frente al 10% en la década anterior; en maquinaria también el 22% anual frente a casi ningún crecimiento antes. China se ha convertido con mucho en el mayor productor de acero del mundo; con una producción de 400 millones de toneladas anuales, casi cuadruplican la de los Estados Unidos.

El crecimiento de China está completamente unido al crecimiento de la economía mundial. Desde el año 2000, los inversionistas extranjeros han invertido más de 500 mil millones de dólares en China, desarrollando el sector de la exportación que ha liderado el boom chino. Más de la mitad de la producción industrial china está encaminada a la exportación. Las exportaciones anuales a los países industrializados casi se han triplicado: un aumento por un valor de 350 mil millones de dólares reales. Y las importaciones de esos países han aumentado aproximadamente lo mismo. El comercio con China ha aumentado más en estos años que el comercio de los países industrializados con todo el resto del mundo en vías de desarrollo.

Este comercio ha sido el impulso vital del capitalismo mundial en la década pasada. Como la socialista alemana Rosa Luxemburgo demostró hace casi un siglo, el capitalismo no puede sobrevivir como un sistema cerrado constituido sólo por capitalistas y proletarios. En un sistema tan cerrado, no habría ningún modo de convertir en beneficio monetario el excedente producido por la sociedad, los bienes necesarios para el crecimiento. El capitalismo hasta hoy sólo ha sobrevivido y ha crecido vendiendo su excedente a productores no capitalistas — aquellos que poseen medios de producción, pero que no acumulan capital. Desde el principio del capitalismo esos productores han sido principalmente campesinos, que, hasta muy recientemente, constituyeron la mayoría de la población del mundo. Pero hoy incluyen también a fabricantes estatales y ese sector estatal todavía grande en China ha sido crucial para la economía global de la pasada década.

En cada momento de su historia, el capitalismo sólo se ha expandido absorbiendo nuevos mercados externos. Hacia el final del boom de la postguerra, en los años 70, todo el mundo fuera del Bloque Soviético y China había sido integrado en un único sistema global. La expansión económica se detuvo y el capitalismo comenzó a consumirse a sí mismo, disminuyendo los niveles de vida de campesinos y obreros. Ese declive pudo mitigarse porque el capital fue capaz de absorber los sectores estatales primero de Europa del Este, luego de la antigua Unión Soviética en los años 90, y finalmente de China en esta pasada década.

El Sector Estatal Chino

Tanto en la antigua Unión Soviética como en China, los burócratas del Partido Comunista se transformaron en capitalistas, privatizando en sus propias manos las industrias del sector estatal. Pero el enfoque de los gobernantes chinos respecto del sector estatal ha sido marcadamente diferente del que tuvieran los gobiernos postsoviéticos en Rusia, Ucrania y en otras partes. Mientras los rusos privatizaron el sector estatal de forma muy rápida, en un proceso de auténtico saqueo y reduciendo la producción en un 50 %, China se ha conducido mucho más despacio, conservando un nucleo del sector estatal que es clave para la economía. Al mismo tiempo, mientras el empleo en el sector estatal presenta una caída continua, la producción ha aumentado, tanto que el gobierno, que controla el sector financiero, destina miles de millones a la compra de modernos equipamientos para la industria estatal.

Así, desde 2000 hasta 2006, el porcentaje de empleo en el sector estatal industrial disminuyó a la mitad, del 27% a sólo el 13%. Pero en el mismo período la producción total del sector estatal se duplicó, y su ventaja en productividad sobre el sector privado se amplió. Mientras el sector estatal emplea sólo a la octava parte de los obreros industriales de China, produce casi un tercio de los productos manufacturados. En ciertos sectores de la “industria pesada” que el gobierno considera claves - acero, maquinaria y bienes de producción- la producción estatal es todavía predominante. Por ejemplo, el 75 % de todo el acero es producido en compañías estatales.

La política china de retrasar la completa privatización del sector estatal estuvo motivada indudablemente en gran parte por el miedo a que sin un control directo del Partido sobre la economía, el movimiento obrero sería mucho más peligroso, pues en China los trabajadores han sido mucho menos desmoralizados y atomizados que en la Unión Soviética.

Es el propio crecimiento de este sector estatal lo que ha hecho posible el boom económico chino. Por una parte, la capacidad del gobierno chino para desplegar estos recursos estatales permitió un rápido crecimiento de las industrias de exportación, lo que hubiera sido imposible en ningún otro lugar. Los chinos pudieron construir nuevos puertos, mejorar las infraestructuras y todo lo relativo a la energía, construir viviendas — aunque no muy bien construidas- para millones de trabajadores que se trasladan a las áreas costeras en auge. Pero es igualmente importante que este sector estatal constituyó otro mercado externo para las multinacionales, que lo alimentaron por el crecimiento de las importaciones de maquinaria. A diferencia de la industria privada china, el sector estatal no compite por el beneficio con las multinacionales extranjeras. Como la clase campesina china, es un productor no capitalista, y enorme.

El intercambio clave entre las multinacionales y el sector estatal ocurre dentro de China. El modo en que éste ha operado consiste en que las multinacionales extranjeras venden bienes de producción -maquinaria principalmente- al sector estatal chino que, a cambio, fabrica y vende bienes de producción como edificios fabriles al sector de exportación, o le proporciona gratis las infraestructuras. El sector de exportación en sí mismo está de manera abrumadora -el 90 % o más- en manos privadas, en su mayor parte en manos de multinacionales extranjeras. Aproximadamente el 60 % de toda la fabricación privada en China es de propiedad extranjera y el porcentaje es más alto en las industrias más orientadas a la exportación, como la electrónica. El sector de exportación produce principalmente bienes de consumo –especialmente electrónicos, pero también ropa,…- y vende a su vez a los países industrializados.

La escala de la contribución al comercio del sector estatal puede ser estimada comparando la producción del sector industrial estatal -alrededor de 660 mil millones de dólares en 2006- con las importaciones industriales totales -600 mil millones de dólares en el mismo año. Sin el sector estatal, el comercio chino sería un comercio interno entre las propias compañías multinacionales y no podría ayudar al problema de ampliar el mercado. Pero con el sector estatal, las multinacionales son capaces de realizar -venden- una parte de su excedente al sector estatal chino no capitalista.

Los capitalistas chinos se han beneficiado enormemente de este mismo comercio como socios menores de las multinacionales. La fabricación privada china se ha multiplicado por más de 10 desde el 2000 al 2006, generando decenas de miles de millones de dólares en ganancias para sus dueños. Y estos dueños están casi todos vinculados al Partido "Comunista" chino, que ahora representa sus intereses.

Los límites del boom

El boom económico de China fue extraordinario, pero no es duradero. Sus límites ya están siendo alcanzados este año. En el primer cuatrimestre de este año, las importaciones anuales totales por un valor de 1.1 billones de dólares se han casi emparejado con la producción total combinada de los sectores estatal y agricola chinos — que son todos los productores no-capitalistas. Éste es el límite de lo que puede ser realizado para el capital global. El alcance de tal límite era inevitable, porque el capitalismo destruye a los productores no capitalistas incluso cuando los necesita como mercado. En China, las sociedades anónimas han estado comprando en grandes cantidades industrias estatales durante años a precios de ganga, y exprimiendo a decenas de millones de agricultores que han perdido sus tierras en aras del desarrollo industrial y comercial.

Incluso a mediados de 2007, cuando el proceso se aproximaba a este límite y el flujo enorme de capital de China a los EE.UU se redujo, un efecto dominó económico se puso en movimiento. La reducción del flujo de capital llevó a una reducción en las refinanciaciones de acreedores hipotecarios estadounidenses. Aquellos que no pudieron refinanciar y tuvieron que quedarse con los altos intereses de las hipotecas "subprime" comenzaron a no pagar, desatando el colapso de los valores inmobiliarios y la crisis financiera resultante. Esto a su vez lleva a una disminución de las importaciones tanto de EE.UU como de Europa, incrementando el paro y desatando una recesión global.

Si las exportaciones chinas dejan de crecer o incluso disminuyen, el sector privado chino dejará de añadir los 10-12 millones de empleos anuales que añadía en los últimos años. Esto aumentará la ya importante tasa de desempleo urbano de China en aproximadamente 5 puntos porcentuales cada año. Esta es una amenaza de la que el gobierno es bien consciente. En una entrevista el 9 de marzo con la BBC, el Ministro de Trabajo Tian Chengping dijo que China afronta un problema de paro muy severo, añadiendo que 20 millones de nuevos trabajadores se suman al mercado de trabajo cada año, disputándose sólo 12 millones de empleos. Pero esos 12 millones de empleos no existirán el próximo año si las exportaciones dejan de crecer.

Incluso durante el boom, cuando el paro permanecía estable y los salarios se elevaban, el gobierno chino ha tenido que afrontar una creciente ola de huelgas, casi todas ilegales y fuera de la estructura de los sindicatos controlados por el gobierno. Si millones de trabajadores urbanos son despedidos a un tiempo, el potencial para una resistencia de masas será mucho mayor. Sin ninguna pretensión de ideología, el régimen del PC Chino tiene el apoyo popular sólo en tanto que la economía produce un nivel de vida creciente, al menos en las ciudades. Un desempleo masivo cortaría ese apoyo. El peligro para el régimen estriba en que las rebeliones obreras ahora aisladas se unieran en un movimiento a escala nacional.

Las necesidades de China

Pero ¿puede el gobierno chino atajar ese desempleo masivo reconduciendo la industria hacia el consumo doméstico? No cabe duda de que China tiene inmensas necesidades no satisfechas que el boom ha pasado por alto, y esa producción podría ser reorientada para satisfacerlas. El sector agrícola se ha visto recortado, con una producción per cápita de grano a la baja en un 8% desde su pico en 1996. Para mantener el consumo, China ha reducido sus reservas de grano en un 70%. Con unas reservas de grano en mínimos históricos tanto en China como internacionalmente, los precios de los alimentos se han elevado rápidamente el año pasado.

La razón principal de la caída en la producción ha sido una disminución de un 10% en la superficie cultivada a medida que millones de hectáreas eran destinadas a un uso comercial. Pero el descenso de la inversión en la agricultura ha llevado a un estancamiento de la producción de arroz por hectárea también. Antes de 1998, la producción de arroz de China aumentaba más del 1% al año, comparable a la tasa de crecimiento en los EE.UU, pero desde entonces se ha mantenido estable. Aunque los tractores no son de ningún modo la solución para todos los problemas agrícolas, un síntoma del descenso de la inversión en la agricultura es que China produjo en 2006 7 millones de automóviles, pero sólo 200.000 tractores. De nuevo, el capitalismo destruye a los productores no capitalistas de los que depende para su mercado.

La reducción de los efectos de la contaminación es un segundo ejemplo obvio de la reducción masiva de la inversión. El aire y el agua contaminados de China tienen un impacto enorme en la salud de su población. Tampoco el sector de la salud se ha mantenido al corriente de las necesidades de China. El número de médicos por habitante ha descendido desde 2001 y China ha comenzado a quedar seriamente rezagada en esperanza de vida y mortalidad infantil. En 1975, China superaba ligeramente a México, por ejemplo, en esperanza de vida, pero ahora está por detrás en 3 años.

Por supuesto, la construcción de edificios a prueba de terremotos es otra necesidad fundamental no satisfecha.

La política de hijo único es una causa fundamental de la baja inversión en la propia población obrera de China. Para hacer cumplir esta política, el gobierno chino reduce los ingresos de los trabajadores por debajo del nivel necesario para reproducir la población. En este proceso están generando un enorme problema a largo plazo pues en cuarenta años se encontrarán con las muy amplias generaciones nacidas en los años 80 ya jubiladas, y con una base más pequeña de trabajadores para sostenerlas. El permiso a las familias chinas para tener dos niños requeriría una mayor inversión en vivienda y educación, así como salarios más altos.

¿Satisfará el PCCh estas necesidades?

Es evidente que hay tan inmensas necesidades que el sector estatal podría ser reconducido para realizar y satisfacer esas necesidades, lo que generaría decenas de millones de nuevos empleos que contrarestarían el paro creado por el descenso de las exportaciones. ¿Pero haría esto por voluntad propia el dirigente Partido Comunista Chino? En absoluto, porque hacer esto reduciría enormemente las ganancias de los capitalistas que controlan el PCCh. Cualquiera de esos pasos significaría transferir recursos para el consumo de obreros y campesinos –incluyendo los servicios esenciales que los trabajadores y los campesinos necesitan. Esto tendría que llevarse a cabo aumentando los salarios –lo que sería esencial si el tamaño de las familias aumentara- o gravando los ingresos de los capitalistas –para pagar la reducción de la contaminación por ejemplo. En un momento en que los capitalistas lucharán por recortar los salarios para competir por un mercado de exportación que se encoge, cualquier aumento de salarios reduciría doblemente las ganancias. Así, el PCCh no querrá en absoluto realizar tales políticas. Por la misma razón que Rosa Luxemburgo indicó hace un siglo: ¡los capitalistas no pueden resolver el problema de quién comprará el excedente de la producción aumentando los salarios de sus propios trabajadores!

En efecto, una contracción de las exportaciones hará que los capitalistas chinos privaticen mucho más rápidamente lo que queda del sector estatal. Conforme disminuyan los beneficios de las exportaciones, los capitalistas que controlan el PCCh tratarán de compensar esa disminución apoderándose de partes aún más grandes del sector estatal, de modo que en vez de ampliarse para satisfacer las necesidades domésticas, comenzará probablemente a contraerse en su producción, y también en el empleo, destruyendo así las bases para futuros booms económicos.

Pero el PCCh puede verse obligado a moverse en una dirección diferente — por un movimiento de masas de los trabajadores— a fin de conservar su propio poder. El PCCh ya no tiene una base ideológica y su liderazgo teme y con razón que, si el paro crece, los trabajadores, tanto los desempleados como los que tengan trabajo, pueden participar en una rebelión y exigir soluciones al gobierno. Esto es lo que sucedió en muchos países industrializados en los años 30 y la creciente agitación dentro de la clase obrera china hace que esto sea posible otra vez en un futuro próximo. Si un movimiento de masas así llegara a levantarse, el PCCh puede hacer concesiones, en forma de proyectos financiados por el estado para satisfacer algunas de las enormes necesidades de China.

La cuestión que es clave comprender es que, mientras el poder esté en manos capitalistas, tales concesiones sólo podrán ser temporales. Ya que las ganancias se reducirán drásticamente, o se convertirán probablemente en pérdidas masivas por el aumento de los ingresos de los trabajadores en un período de contracción del mercado, el PCCh sólo esperaría cualquier debilidad en el movimiento obrero para eliminar esas concesiones.

La alternativa socialista democrática

El único camino, para que una reorientación de la economía china hacia la plena satisfacción de las necesidades de los obreros y campesinos llegue a convertirse en permanente, consiste en que la clase obrera y el campesinado puedan tomar el control de la economía y dirigirla democráticamente. El control burocrático de la economía que se derivó de la revolución china, así como pasó también en la Unión Soviética, condujo inevitablemente primero a la formación de un estrato social separado cuyos intereses divergen de los intereses de los trabajadores y campesinos, y luego a la conversión de ese estrato social en una nueva clase capitalista. Porque siempre la base de la dominación de clase es la separación de la toma de decisiones respecto de la ejecución de esas decisiones.

Una sociedad socialista, por el contrario, debe estar basada en primer lugar y antes que nada en la abolición de esa separación entre los trabajadores y los que toman las decisiones: aquellos que realizan el trabajo deben tomar las decisiones, al nivel local, regional y nacional. Concretamente, esto significa no sólo que las fábricas deben ser dirigidas por consejos de trabajadores elegidos, sino también que los bancos estatales que en China controlan los recursos deben ser dirigidos democráticamente por delegados elegidos por el conjunto de la sociedad.

Por supuesto, cualquier movimiento socialista que pudiera alzarse en una oleada de huelgas de masas en China tendría que exigir que se fortaleciese el sector estatal, el final de las privatizaciones y una re-nacionalización de la mayor parte de la industria — de lo contrario la mayor parte de las decisiones económicas recaerán en los capitalistas. Pero la propiedad estatal por sí misma no resuelve nada, como la historia de China desde la revolución ha demostrado. Es la toma democrática de decisiones lo que únicamente puede asegurar que las prioridades de los trabajadores y campesinos sean las prioridades de la economía. Los trabajadores y los campesinos no pueden confiar estas decisiones a otros. Ellos deben tomarlas por sí mismos.

Tal control democrático de la economía sólo puede provenir de las luchas de un movimiento de masas que esté él mismo democráticamente organizado. Como en muchos otros países, durante las huelgas de masas, los órganos democráticos de las luchas obreras -comités de huelga, consejos de trabajadores- nacerán. Si esos órganos conscientemente se esfuerzan por tomar en sus propias manos la dirección de la economía, en el proceso que derrocará la dictadura capitalista del Partido "Comunista" chino, sería posible para el socialismo llegar a la nación más poblada del mundo. Como Rosa Luxemburgo escribió en 1918, criticando la nueva dictadura de Lenin, “la democracia socialista comienza simultáneamente con el comienzo de la destrucción del dominio de clase...” -es indistinguible de esa destrucción.

¿Puede un movimiento socialista democrático tal desarrollarse en China? Algunas condiciones son favorables a ello. Se asiste ya, incluso en condiciones de crecimiento económico, a un periodo de huelgas que crecen rápidamente, todavía limitadas en su alcance, que funcionan fuera de los límites impuestos por las organizaciones del partido y el gobierno. Si el crecimiento económico se para por la contracción de las exportaciones, con decenas de millones de trabajadores de repente desempleados, incapaces de regresar a un campo que ya está bajo presión, existirán las condiciones para huelgas de masas que, en la era de internet, podrían extenderse rápidamente. Como en todos los paises, esto también dependerá de la situación del movimiento obrero mundial.

Para que esas huelgas de masas consigan algo más que concesiones episódicas, los activistas dentro de ese movimiento deben concebir ese objetivo de control socialista democrático de la economía. Eso significa la comprensión colectiva de que fue la dictadura, y no la propiedad social, lo que hizo inevitable los catastróficos errores del PCCh y su degeneración hasta convertirse en un partido capitalista, y de que el control y la propiedad social democráticos sobre la economía pueden sacar a China adelante. La discusión libre y abierta, y la lucha necesaria para sacar tales conclusiones, para formularlas en demandas concretas, para forjar lazos entre activistas de diferentes partes de China es por supuesto difícil por la omnipresente censura del gobierno. Sin embargo, es esencial.

Nota sobre las fuentes utilizadas

Los datos sobre la producción de carbón, acero, automóviles y tractores provienen del Anuario Estadístico de China. Las estadísticas chinas son generalmente consideradas bastante fiables para la producción material. La misma fuente fue usada para la producción de grano, la tierra cultivada, la esperanza de vida de la población y la mortalidad infantil.

Sin embargo, se considera generalmente que el valor monetario del sector industrial interno está enormemente exagerado por la estadística china oficial en comparación con los bienes valorados de una forma similar en el comercio global. Esto conduce también a una exageración del PIB chino. Hemos seguido por lo tanto estimaciones del Banco Mundial para la producción industrial china interna.

Vincent P.
3rd March 2009, 01:29
iMuy interesante! No puedo anadir muchas cosas: todo està allì.

Leer esos es a buena maniera para aprender mi espanol. Puedo intentar contestar, pero haré muchos errores...

LUXEMBURGUISTA
3rd March 2009, 17:08
Si quieres, puedes responder en tu idioma (¿francés? ¿inglés?) en el grupo "luxemburgists" al que pertenecemos ambos. Comprendo ambos idiomas, aunque sólo escribo (y no demasiado bien) en inglés.
En el grupo "luxemburgists" he publicado varios textos de la Red Luxemburguista Internacional en varios idiomas. Creo que debe ser lo más multilingüe posible. También puedes utilizar el International Luxemburgist Forum si lo prefieres.
SALUD

Vincent P.
3rd March 2009, 21:16
Si quieres, puedes responder en tu idioma (¿francés? ¿inglés?) en el grupo "luxemburgists" al que pertenecemos ambos. Comprendo ambos idiomas, aunque sólo escribo (y no demasiado bien) en inglés.
Hablo francés y inglés (y un poco de espanol), pero es necesario que escriba en espanol si quiere aprender:). Digame si no me compredes y traduciré.



En el grupo "luxemburgists" he publicado varios textos de la Red Luxemburguista Internacional en varios idiomas. Creo que debe ser lo más multilingüe posible. También puedes utilizar el International Luxemburgist Forum si lo prefieres.
SALUD
iEs muy bien así! Gracias for the ILF.