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View Full Version : Desaparecidos en Oaxaca



Tekun
8th December 2006, 10:03
Voces de Oaxaca:‘¿dónde están los desaparecidos?’

Pese a los arrestos de líderes de la APPO, en cada rincón del estado se siente la exigencia para que Ulises Ruiz renuncie

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OAXACA, Oaxaca, México.— "Jesús Manuel Cruz, Eréndira Garnica, Aurelia Santiago, Elizabeth Cantón…". La lista sigue y sigue; los nombres se acumulan y la gente busca entre ellos el de algún conocido, un indicio que dé luz sobre la ubicación de los desaparecidos. OAXACA ALGIDO
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Estas listas, dadas a conocer por la Liga Oaxaqueña de Derechos Humanos, contienen los nombres de los detenidos tras la refriega del 25 de noviembre en la ciudad de Oaxaca, cuando elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) y un grupo de jóvenes que marchaban en la manifestación convocada por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) terminó en un enfrentamiento.

A unas cuantas horas ya se tenían registrados 149 detenidos y un número incierto de desaparecidos. Más tarde se sabría que algunos de los detenidos fueron trasladados a penales fuera del estado, algunos de ellos federales; que el número de detenidos rebasa los 200, y que sigue creciendo.

Las detenciones en Oaxaca buscan desarticular un movimiento social que, habiendo iniciado como una demanda del magisterio, hoy atraviesa por la exigencia de que renuncie el gobernador Ulises Ruiz y de que se den los pasos para revertir el rezago en la mayor parte de la entidad. Se ha pretendido minimizar esta demanda diciendo que el movimiento se reduce a algunos dirigentes de la APPO y a los grupos que han realizado actos vandálicos en la capital. Pero basta salir de ella para ver otro rostro del movimiento.

A dos horas hacia el noroeste de la ciudad de Oaxaca se encuentra Huajuapan de León. Siendo una de las principales cabeceras municipales, Huajuapan es el principal centro religioso de la región mixteca; ahí tiene su sede el obispo y el gobierno está encabezado por el Partido Acción Nacional (PAN). Pero desde hace cuatro meses el presidente municipal de Huajuapan no despacha en sus oficinas: el Palacio Municipal está tomado por simpatizantes de la APPO que exigen el cese a la represión iniciada bajo el gobierno de Ulises Ruiz.

Al igual que en la capital, la toma de la sede de gobierno y la consiguiente tensión social afectan a todos. Tal es el caso de José Alfredo Sánchez, quien junto con sus hermanos vende zapatos en las plazas de Huajuapan y de los pueblos aledaños para obtener, entre los tres, ganancias de dos mil pesos (unos 200 dólares) a la semana. Y desde hace seis meses no les va bien.

"Con el retraso de la entrada de los niños a clases nos empezó a ir mal", explica. "Además de eso la gente ya no va tanto a las plazas". De los cinco pueblos que recorren los Sánchez en la semana, dos, Huajuapan y Juxtlahuaca, tienen tomado el Palacio Municipal. Para llegar a otro, Nochixtlán, hay que atravesar un retén, y eso hace que mucha gente evite viajar.

Sin embargo, José Alfredo no se atreve a quejarse de quienes protestan. "Yo creo que ya se debería buscar una solución para lo que la gente pide", dice. "Esperamos que mejore, para que pueda haber "Reyes" [Magos] para los chavos".

Para llegar a Juxtlahuaca hay que recorrer otras dos horas y media. Adentrándose por la mixteca, una sucesión de cerros y cañadas verdísimas en unas partes, agrestes y secas en otras, se entiende que periodistas, observadores, incluso funcionarios de gobierno concentrados en la capital no busquen el testimonio de los habitantes de este lugar: la angosta y sinuosa carretera, de por sí peligrosa, está llena de enormes hoyos en el pavimento que obligan a esquivarlos conduciendo a muy baja velocidad, lo que hace que el camino parezca interminable.

Juxtlahuaca está en el corazón de la mixteca. Para llegar ahí hubo que pasar por varios pueblitos de apenas algunas casitas, junto a pequeños sembradíos o rebaños de animales flacos. Hoy es día de plaza, así que frente al plantón que se ubica frente al Palacio Municipal se pueden ver los puestos que venden de todo: quesos y chapulines de producción local, pero también ropa, zapatos y hasta verduras y frutas traídos desde Puebla o la Ciudad de México, porque los cultivos locales ya no dan para más.

La venta, sin embargo, no va bien. Una mujer con la cabeza cubierta por un rebozo lleva una bolsa con lo poco que compró hoy: chayotes, chiles y tortillas. Casi no habla español, viene de lejos aunque no sabe decir qué tanto y se cubre el rostro apenada mientras platica. Pero hay una frase que suelta con claridad cuando se le pregunta de qué vive su pueblo. "No hay nada, allá no hay nada, nada, nada".

"Aquí traemos cosas de la gente que trabaja en el campo", dice Marisela Martínez, quien tiene un puesto de chiles, semillas y frutas. "Pero no siempre hay y luego tenemos que traer de Puebla". ¿Pero por qué, si aquí también hay cultivos?, se le pregunta. "Pues sí, pero los muchachos se van al campo allá", responde, refiriéndose a Estados Unidos. "El que se pone abusado se queda en una fábrica. Y si se va toda la familia ya no regresan. ¿A qué?".

De acuerdo con Aurelio Maceda, coordinador regional del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), lo impredecible de las lluvias en la región ha hecho que la gente no tenga certeza sobre si se dará la cosecha o no. Así que muchos ya prefieren no arriesgar.

En el mercado de la plaza se ve a decenas de jóvenes. Dos de ellos venden pistaches en una bolsita. Uno tiene 17 años, el otro 16 y no van a la escuela. Gerardo, el mayor, no pasó de quinto grado. Hoy viajan tres horas para llegar a vender a Juxtlahuaca por un sueldo de 60 pesos, menos de seis dólares diarios. "¿Y sí te alcanza con lo que sacas?", se le pregunta. El joven hace cuentas y admite: "La verdad no, se vendió muy poco, la gente no compra".

En las puertas del Palacio Municipal el plantón está encabezado por el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI). La región indígena triqui está en conflicto desde hace años y mientras las rencillas internas se resuelven, las mujeres salen a vender sus productos porque no hay empleo para los hombres.

Con un telar amarrado a la cintura, Yesenia teje las prendas que lleva a vender a Juxtlahuaca, porque debido al conflicto político, en su pueblo, Copala, ya no se pone la plaza. Cuando se le pregunta sobre la educación de sus tres hijos, reconoce que las esperanzas son pocas para ellos. La familia apenas tiene para comer; ni pensar en pagar el transporte para que los niños vayan a otro pueblo a estudiar más allá de la primaria de su comunidad.

El gobernador Ulises Ruiz declaró que el conflicto en Oaxaca se limitaba a una calle de la capital. Una señal de cruce de ganado en medio de la mixteca, tachonada con su nombre, lo desmiente, al igual que los letreros que entre los poblados de casitas de vara y lodo que rezan "lárgate Ulises imbécil". Pero también la realidad cotidiana de los pueblos de Oaxaca: el hartazgo de siglos de marginación y el ejemplo de los maestros que hoy han regresado a sus pueblos y que con su liderazgo moral, están diciendo a la comunidad que es posible lograr mejores condiciones de vida.

Los detenidos han sido trasladados a penales fuera del estado; a algunos se les han pedido fianzas de hasta cuatro millones de pesos, cerca de 400 mil dólares. El objetivo es desarticular el movimiento, aunque en cada rincón del estado se empiezan a escuchar las voces de Oaxaca


Es una verguenza, pero se esperaba de un gobierno tan corrupto en injusto
No se sabe donde estan estos activistas, ni se sabe si estan muertos o en las manos de las autoridades
Es una persecucion contra cualquier que se oponga al gobierno, y no hay ni un gobierno extranjero que este denunciando esta violacion a los derechos humanos
Tragico