Conghaileach
1st April 2003, 20:22
I saw that show when it was broadcast on RTE, and it is fucking brilliant! If it airs in your area, watch it!! – CB
(Interview with the Irish director who was
in Caracas at the time of the April 2002
coup, filmed it, got out with her film and
tells the story from a pro-Bolivarian pro-
President Hugo Chavez point of view.)
===============================
JUVENTUD REBELDE
15 de marzo del 2003
Se puede cambiar el mundo
Afirmó a JR la realizadora irlandesa Kim Bartley, quien es
coautora de documental La Revolución no será trasmitida; la
verdadera historia del golpe fascista en Venezuela en abril
de 2002
José Luis Estrada Betancourt
Cuatro de febrero de 2002. La cámara retrata una gran
concentración de personas. Estamos en Caracas, Venezuela. La
multitud escucha atenta el discurso de su presidente Hugo
Chávez. De repente, la imagen se interrumpe para dar paso a
los primeros créditos, que se intercalan con otras de
noticieros, donde se informa que se produjo un golpe de
Estado. Ahora es 11 de abril.
Desde un inicio, los primeros cuadros sobrecogen a los
espectadores. Así ha sucedido con La Revolución no será
trasmitida, -The Revolution will not be televised- en
Estados Unidos e Irlanda, documental realizado a dos manos
por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha O' Brien, y que
fue trasmitido, la víspera, durante la Mesa Redonda
Informativa. Arriesgada empresa que convidó a JR a dialogar
con su coautora; una esbelta mujer, de ojos azules grisosos
tan intensos como su obra.
-¿Por qué un documental dedicado a Venezuela?
-Nosotros, mi amigo Donnacha y yo, siempre hemos estado
fascinados por el fenómeno de la globalización y por los
procesos políticos que se desarrollan en América Latina.
Cuando el presidente Chávez ganó las elecciones decidimos
llevar a la cinta magnética lo que allí ocurría. La primera
posibilidad de filmar la tuvimos durante la tragedia
acontecida en Vargas. Así comenzó todo.
Sin esfuerzos comienza la respuesta de Kim en un perfecto
español aprendido en su país, después de haberse enamorado
de este idioma cuando, siendo una adolescente, visitó esta
Isla y España. Luego los viajes por otros países de la
región y el año en Colombia hicieron el resto.
"Te estoy hablando de dos años atrás. No había estado nunca
en Venezuela. Teníamos que encontrarnos con el presidente,
conocer a otras personas, buscar financiamiento; y eso
requería de tiempo. De hecho, nos mudamos para allá.
Quisimos mostrarle al mundo quién es Chávez, a los grandes
jefes de la revolución bolivariana, y la significación de
esta. Pretendíamos informar sobre el importante proceso
revolucionario, pero fuimos interrumpidos por el golpe del
11 de abril.
"Estuvimos en el Palacio de Miraflores aquella noche, y en
pocas palabras sería imposible explicar lo que allí sucedió.
Fuimos testigos de la manipulación de los medios desde las
semanas previas, que hacían, como se le dice en Venezuela,
cadena, al difamar constantemente a Chávez, apoyar el paro y
llamar a la gente para que se sumaran, desacreditando a la
revolución.
"Tampoco escaparon a nuestras cámaras los francotiradores
que disparaban sin discriminación para crear una situación
de pánico y desestabilización y, de esa manera, darles
excusas a los generales para inculpar al presidente Chávez
como el responsable de aquella fatídica orden...
"La mayoría de las imágenes que aparecen en la película son
inéditas, no obstante, incorporamos también otras tomas que
efectuaron algunos medios alternativos venezolanos y la
prensa oficial del Palacio, gracias a las cuales logramos
ofrecer un trabajo más acabado. Por ejemplo, mostramos cómo
fue manipulada la imagen donde aparecen unos hombres
disparando, quienes supuestamente atacaban a los indefensos
manifestantes de la oposición, y sin embargo resultó que esa
marcha estaba alejada del sitio donde los francotiradores
estaban ubicados. Por el contrario, la zona donde ellos se
hallaban estaba vacía, mas esa maniobra viajó por todo el
mundo.
-¿Cómo fue el proceso de filmación?
-Trabajamos con cámaras digitales, ideales para personas
como nosotros, porque el proceso se abarata, sin que por
ello se deje a un lado la calidad. Estábamos siempre los dos
grabando. De hecho tenemos muchas horas de filmaciones,
porque este tipo de documental no requiere de guión, al no
poder predecir lo que va a pasar mañana. El metraje del
documental es de 74 minutos, y te aseguro que quedaron cosas
que hubiésemos querido incorporar, pero no lo hicimos para
poder acortar el tiempo.
"En total, el documental nos tomó casi dos años. Nos fuimos
de Venezuela en julio del pasado año y lo culminamos hace
dos o tres semanas, es decir, que fueron alrededor de seis
meses de montaje".
-Es evidente que hubo que cambiar la idea original, porque
tuvieron la "suerte" de estar allí en el momento del golpe.
¿Qué buscaba la cámara?
-Es necesario que aclare que no me considero periodista, por
tanto, nunca estoy a la caza de la imagen sensacional. Está
claro que cuando llegamos ni siquiera nos imaginábamos que
eso iba a pasar. Ahora puede llamársele suerte, porque de
repente teníamos en nuestras manos un documento histórico,
pero esa noche no lo vimos así. Amenazaron con que iban a
bombardear el Palacio donde nos encontrábamos.
"Vivimos en constante riesgo. Lo mismo el día 11 estuvimos
expuestos a las balas y a morir, cuando de repente
comenzaron las acciones policiales y solo atinamos a
echarnos en el suelo; que pudieron, y de hecho lo
intentaron, quitarnos lo que habíamos grabado. De todas
maneras decidimos quedamos allí. Había que filmar".
-¿Fue esta la posibilidad que usted soñó como documentalista
o todavía no ha llegado el gran documental?
-Yo creo que cada obra es como una vida, porque cada nuevo
empeño te toma mucho tiempo, sacrificios y esfuerzos. Cada
creación es una experiencia diferente, sin embargo, siempre
soñé con hacer cosas que fueran impactantes, que invocaran a
la justicia social. La fama y el dinero no me interesan.
Siento que he puesto mi granito de arena, y eso es lo que me
satisface. Antes, tuve un sueño similar con el presidente
Castro.
-Entre tantas imágenes registradas, ¿cuál fue la que más la
marcó en lo personal?
-En realidad fueron varias. No puedo borrar de mi mente la
represión policial del 12 de abril, cuando se impuso el
gobierno de facto de Carmona, ni la muerte indiscriminada
provocada por su orden. Fue terrible.
"Esa mañana cuando salí a la calle sin haber dormido, y con
mucha emoción por lo que había pasado, me encontré con una
señora, cuyo nombre desconocía, pero a quien ya había visto
en las marchas. Siempre iba vestida de rojo de los pies a la
cabeza, apoyando al presidente Chávez. Cuando me vio
enseguida me reconoció pues yo había estado por ahí
filmando. Se detuvo delante de mí con cara de miedo. Me le
acerqué y me dijo que era mejor que Chávez se hubiese ido,
porque a lo mejor no era tan bueno. No lo dudes, lo decía
por temor. Ella no sabía con quién estaba hablando. Era
horrible esa atmósfera de paranoia, de censura.
-Su documental tiene un valor testimonial importantísimo.
¿Satisfecha?
-Mucho. Ahora solo deseo que se proyecte en todas partes,
porque nuestro objetivo es llamar al debate y a la
reflexión. Vivimos un momento ideal para ello, cuando,
quizás, solo nos separan unas horas de una posible guerra
contra Iraq. Y lo que pasó en Venezuela es un reflejo de lo
que está ocurriendo internacionalmente, en momentos en que
el gobierno de Estados Unidos se niega a aceptar que el
resto del mundo no está de acuerdo con sus ansias bélicas.
"Mañana La Revolución... se presentará en Los Ángeles y la
próxima semana en Alemania y Francia, para luego aparecer en
la BBC y en Texas. Las personas que lo han visto, y que por
lo general no están vinculadas con la realidad
latinoamericana, e inclusive no saben siquiera ubicar a
Venezuela en el mapa, me han confesado que han vibrado con
la proyección, porque han comprendido la fatídica influencia
que ejerce la globalización sobre los medios de
comunicación, porque han concientizado el poder que puede
tener un pueblo, lo cual, no pocas veces, se olvida. Lo más
importante es que entendamos que se puede cambiar el mundo".
http://www.jrebelde.cu/2003/enero-marzo/en...65/sepuede.html (http://www.jrebelde.cu/2003/enero-marzo/en1465/sepuede.html)
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De la emoción a las verdades
Alina Perera Robbio
Hemos vuelto a estremecernos. Otra vez experimentamos la
incertidumbre, la rabia, y finalmente la alegría que toda
Cuba vivió a finales de abril del año 2002, cuando la
reacción venezolana intentó infructuosamente y contra el
sentimiento popular, arrancar a Chávez del poder.
El documental La Revolución no será transmitida, de los
realizadores irlandeses Kim Bartley y Donnacha O'Brien, nos
puso este viernes en la noche, de frente a una historia
inolvidable, tan insólita, que de no haberla sufrido desde
nuestra Isla, hora tras hora, podría pasar como uno de los
filmes más espectaculares y frondosos en imaginación de los
últimos tiempos.
Lo cierto es que, más allá de lo emotivo que encierra el
recuento del frustrado golpe, hay unas cuantas verdades que
se desbordan de la propuesta de los creadores irlandeses.
Eso, sin dudas, convierte al documental en algo de
inestimable valor.
Una redescubre, por ejemplo, que el principal protagonista
de todas las tramas de nuestro Tercer Mundo es el pueblo, el
infinito ejército de la gente humilde, sentimental y
emprendedora a la que todo el tiempo los grandes negociantes
de la desinformación pretenden engañar. Porque fue la fuerza
y el sentimiento del pueblo -incluidos los militares leales
a Chávez, que son hombres salidos del mar popular-, los que
decidieron el desenlace de la historia que se nos cuenta.
Lo otro que salta a flor de imágenes tomadas aprisa y en el
lugar de los hechos, es el típico modo en que actúan los
enemigos de las revoluciones populares. Todos tienen detrás
la mano macabra de la tiranía militar y usan términos
inconfundibles como "sociedad en transición", "libertad",
"democracia", mientras no tienen el más mínimo respeto por
la vida y la civilidad ajenas.
En tal sentido es impactante el modo en que el documental
pone al descubierto el embuste de los golpistas, que
aseguraban tener todo controlado mientras el Palacio
presidencial volvía a estar en manos de la revolución. Y se
vuelve a sentir la inquietud por la situación de Chávez, se
vuelve a esperar el momento en que regresará a la silla
presidencial en medio de las lágrimas y la euforia de la
gente suelta en las calles.
La Revolución no será trasmitida, esa que nos devolvió la
noche en que aquí nadie durmió esperando noticias de última
hora, nos deja ver hoy el modo en que la revolución
bolivariana de Venezuela se ha hecho fuerte a partir de
lecciones demasiado duras y se ha acendrado en su unidad, en
su profundidad, en la urgencia consabida de cuidar a sus
dirigentes, y sobre todo en la certeza de que el enemigo (el
que nunca tendría clemencia con nosotros) solo merece
nuestra verticalidad y vigilancia.
(Interview with the Irish director who was
in Caracas at the time of the April 2002
coup, filmed it, got out with her film and
tells the story from a pro-Bolivarian pro-
President Hugo Chavez point of view.)
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JUVENTUD REBELDE
15 de marzo del 2003
Se puede cambiar el mundo
Afirmó a JR la realizadora irlandesa Kim Bartley, quien es
coautora de documental La Revolución no será trasmitida; la
verdadera historia del golpe fascista en Venezuela en abril
de 2002
José Luis Estrada Betancourt
Cuatro de febrero de 2002. La cámara retrata una gran
concentración de personas. Estamos en Caracas, Venezuela. La
multitud escucha atenta el discurso de su presidente Hugo
Chávez. De repente, la imagen se interrumpe para dar paso a
los primeros créditos, que se intercalan con otras de
noticieros, donde se informa que se produjo un golpe de
Estado. Ahora es 11 de abril.
Desde un inicio, los primeros cuadros sobrecogen a los
espectadores. Así ha sucedido con La Revolución no será
trasmitida, -The Revolution will not be televised- en
Estados Unidos e Irlanda, documental realizado a dos manos
por los irlandeses Kim Bartley y Donnacha O' Brien, y que
fue trasmitido, la víspera, durante la Mesa Redonda
Informativa. Arriesgada empresa que convidó a JR a dialogar
con su coautora; una esbelta mujer, de ojos azules grisosos
tan intensos como su obra.
-¿Por qué un documental dedicado a Venezuela?
-Nosotros, mi amigo Donnacha y yo, siempre hemos estado
fascinados por el fenómeno de la globalización y por los
procesos políticos que se desarrollan en América Latina.
Cuando el presidente Chávez ganó las elecciones decidimos
llevar a la cinta magnética lo que allí ocurría. La primera
posibilidad de filmar la tuvimos durante la tragedia
acontecida en Vargas. Así comenzó todo.
Sin esfuerzos comienza la respuesta de Kim en un perfecto
español aprendido en su país, después de haberse enamorado
de este idioma cuando, siendo una adolescente, visitó esta
Isla y España. Luego los viajes por otros países de la
región y el año en Colombia hicieron el resto.
"Te estoy hablando de dos años atrás. No había estado nunca
en Venezuela. Teníamos que encontrarnos con el presidente,
conocer a otras personas, buscar financiamiento; y eso
requería de tiempo. De hecho, nos mudamos para allá.
Quisimos mostrarle al mundo quién es Chávez, a los grandes
jefes de la revolución bolivariana, y la significación de
esta. Pretendíamos informar sobre el importante proceso
revolucionario, pero fuimos interrumpidos por el golpe del
11 de abril.
"Estuvimos en el Palacio de Miraflores aquella noche, y en
pocas palabras sería imposible explicar lo que allí sucedió.
Fuimos testigos de la manipulación de los medios desde las
semanas previas, que hacían, como se le dice en Venezuela,
cadena, al difamar constantemente a Chávez, apoyar el paro y
llamar a la gente para que se sumaran, desacreditando a la
revolución.
"Tampoco escaparon a nuestras cámaras los francotiradores
que disparaban sin discriminación para crear una situación
de pánico y desestabilización y, de esa manera, darles
excusas a los generales para inculpar al presidente Chávez
como el responsable de aquella fatídica orden...
"La mayoría de las imágenes que aparecen en la película son
inéditas, no obstante, incorporamos también otras tomas que
efectuaron algunos medios alternativos venezolanos y la
prensa oficial del Palacio, gracias a las cuales logramos
ofrecer un trabajo más acabado. Por ejemplo, mostramos cómo
fue manipulada la imagen donde aparecen unos hombres
disparando, quienes supuestamente atacaban a los indefensos
manifestantes de la oposición, y sin embargo resultó que esa
marcha estaba alejada del sitio donde los francotiradores
estaban ubicados. Por el contrario, la zona donde ellos se
hallaban estaba vacía, mas esa maniobra viajó por todo el
mundo.
-¿Cómo fue el proceso de filmación?
-Trabajamos con cámaras digitales, ideales para personas
como nosotros, porque el proceso se abarata, sin que por
ello se deje a un lado la calidad. Estábamos siempre los dos
grabando. De hecho tenemos muchas horas de filmaciones,
porque este tipo de documental no requiere de guión, al no
poder predecir lo que va a pasar mañana. El metraje del
documental es de 74 minutos, y te aseguro que quedaron cosas
que hubiésemos querido incorporar, pero no lo hicimos para
poder acortar el tiempo.
"En total, el documental nos tomó casi dos años. Nos fuimos
de Venezuela en julio del pasado año y lo culminamos hace
dos o tres semanas, es decir, que fueron alrededor de seis
meses de montaje".
-Es evidente que hubo que cambiar la idea original, porque
tuvieron la "suerte" de estar allí en el momento del golpe.
¿Qué buscaba la cámara?
-Es necesario que aclare que no me considero periodista, por
tanto, nunca estoy a la caza de la imagen sensacional. Está
claro que cuando llegamos ni siquiera nos imaginábamos que
eso iba a pasar. Ahora puede llamársele suerte, porque de
repente teníamos en nuestras manos un documento histórico,
pero esa noche no lo vimos así. Amenazaron con que iban a
bombardear el Palacio donde nos encontrábamos.
"Vivimos en constante riesgo. Lo mismo el día 11 estuvimos
expuestos a las balas y a morir, cuando de repente
comenzaron las acciones policiales y solo atinamos a
echarnos en el suelo; que pudieron, y de hecho lo
intentaron, quitarnos lo que habíamos grabado. De todas
maneras decidimos quedamos allí. Había que filmar".
-¿Fue esta la posibilidad que usted soñó como documentalista
o todavía no ha llegado el gran documental?
-Yo creo que cada obra es como una vida, porque cada nuevo
empeño te toma mucho tiempo, sacrificios y esfuerzos. Cada
creación es una experiencia diferente, sin embargo, siempre
soñé con hacer cosas que fueran impactantes, que invocaran a
la justicia social. La fama y el dinero no me interesan.
Siento que he puesto mi granito de arena, y eso es lo que me
satisface. Antes, tuve un sueño similar con el presidente
Castro.
-Entre tantas imágenes registradas, ¿cuál fue la que más la
marcó en lo personal?
-En realidad fueron varias. No puedo borrar de mi mente la
represión policial del 12 de abril, cuando se impuso el
gobierno de facto de Carmona, ni la muerte indiscriminada
provocada por su orden. Fue terrible.
"Esa mañana cuando salí a la calle sin haber dormido, y con
mucha emoción por lo que había pasado, me encontré con una
señora, cuyo nombre desconocía, pero a quien ya había visto
en las marchas. Siempre iba vestida de rojo de los pies a la
cabeza, apoyando al presidente Chávez. Cuando me vio
enseguida me reconoció pues yo había estado por ahí
filmando. Se detuvo delante de mí con cara de miedo. Me le
acerqué y me dijo que era mejor que Chávez se hubiese ido,
porque a lo mejor no era tan bueno. No lo dudes, lo decía
por temor. Ella no sabía con quién estaba hablando. Era
horrible esa atmósfera de paranoia, de censura.
-Su documental tiene un valor testimonial importantísimo.
¿Satisfecha?
-Mucho. Ahora solo deseo que se proyecte en todas partes,
porque nuestro objetivo es llamar al debate y a la
reflexión. Vivimos un momento ideal para ello, cuando,
quizás, solo nos separan unas horas de una posible guerra
contra Iraq. Y lo que pasó en Venezuela es un reflejo de lo
que está ocurriendo internacionalmente, en momentos en que
el gobierno de Estados Unidos se niega a aceptar que el
resto del mundo no está de acuerdo con sus ansias bélicas.
"Mañana La Revolución... se presentará en Los Ángeles y la
próxima semana en Alemania y Francia, para luego aparecer en
la BBC y en Texas. Las personas que lo han visto, y que por
lo general no están vinculadas con la realidad
latinoamericana, e inclusive no saben siquiera ubicar a
Venezuela en el mapa, me han confesado que han vibrado con
la proyección, porque han comprendido la fatídica influencia
que ejerce la globalización sobre los medios de
comunicación, porque han concientizado el poder que puede
tener un pueblo, lo cual, no pocas veces, se olvida. Lo más
importante es que entendamos que se puede cambiar el mundo".
http://www.jrebelde.cu/2003/enero-marzo/en...65/sepuede.html (http://www.jrebelde.cu/2003/enero-marzo/en1465/sepuede.html)
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De la emoción a las verdades
Alina Perera Robbio
Hemos vuelto a estremecernos. Otra vez experimentamos la
incertidumbre, la rabia, y finalmente la alegría que toda
Cuba vivió a finales de abril del año 2002, cuando la
reacción venezolana intentó infructuosamente y contra el
sentimiento popular, arrancar a Chávez del poder.
El documental La Revolución no será transmitida, de los
realizadores irlandeses Kim Bartley y Donnacha O'Brien, nos
puso este viernes en la noche, de frente a una historia
inolvidable, tan insólita, que de no haberla sufrido desde
nuestra Isla, hora tras hora, podría pasar como uno de los
filmes más espectaculares y frondosos en imaginación de los
últimos tiempos.
Lo cierto es que, más allá de lo emotivo que encierra el
recuento del frustrado golpe, hay unas cuantas verdades que
se desbordan de la propuesta de los creadores irlandeses.
Eso, sin dudas, convierte al documental en algo de
inestimable valor.
Una redescubre, por ejemplo, que el principal protagonista
de todas las tramas de nuestro Tercer Mundo es el pueblo, el
infinito ejército de la gente humilde, sentimental y
emprendedora a la que todo el tiempo los grandes negociantes
de la desinformación pretenden engañar. Porque fue la fuerza
y el sentimiento del pueblo -incluidos los militares leales
a Chávez, que son hombres salidos del mar popular-, los que
decidieron el desenlace de la historia que se nos cuenta.
Lo otro que salta a flor de imágenes tomadas aprisa y en el
lugar de los hechos, es el típico modo en que actúan los
enemigos de las revoluciones populares. Todos tienen detrás
la mano macabra de la tiranía militar y usan términos
inconfundibles como "sociedad en transición", "libertad",
"democracia", mientras no tienen el más mínimo respeto por
la vida y la civilidad ajenas.
En tal sentido es impactante el modo en que el documental
pone al descubierto el embuste de los golpistas, que
aseguraban tener todo controlado mientras el Palacio
presidencial volvía a estar en manos de la revolución. Y se
vuelve a sentir la inquietud por la situación de Chávez, se
vuelve a esperar el momento en que regresará a la silla
presidencial en medio de las lágrimas y la euforia de la
gente suelta en las calles.
La Revolución no será trasmitida, esa que nos devolvió la
noche en que aquí nadie durmió esperando noticias de última
hora, nos deja ver hoy el modo en que la revolución
bolivariana de Venezuela se ha hecho fuerte a partir de
lecciones demasiado duras y se ha acendrado en su unidad, en
su profundidad, en la urgencia consabida de cuidar a sus
dirigentes, y sobre todo en la certeza de que el enemigo (el
que nunca tendría clemencia con nosotros) solo merece
nuestra verticalidad y vigilancia.