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View Full Version : La religión es religión, el comunismo escientÃ*fico



repeater138
3rd September 2005, 02:32
Un "acto de fe" y un "salto" al conocimiento racional
Dos cosas muy distintas, dos cosmovisiones y métodos radicalmente diferentes

Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU

Revolución #010, 31 de julio de 2005, posted at revcom.us

Nota de la redacción: En este artículo Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU, contesta una carta que recibió por conducto de RCP Publications. La carta ataca el comunismo y el punto de vista y método científico, y afirma que el ateísmo no es más que otra religión. Este artículo aborda varios puntos de la carta, pero se concentra en la diferencia fundamental entre la cosmovisión y el método comunista y científico, y la cosmovisión religiosa, que se basa en "actos de fe".
En el próximo número continuaremos la serie de conversaciones, discusiones y charlas formales de Bob Avakian.

Hace poco recibí una carta de una persona que oyó pasajes de mi charla "Dios no existe: Necesitamos liberación sin dioses" en el programa radial de Michael Slate en la emisora KPFK/Pacifica de Los Ángeles 1. La carta está repleta de distorsiones de lo que dije. Entre otras cosas, afirma que califico al "cristianismo" de "mal". En realidad no califico así al cristianismo en sí, sino al fanatismo fundamentalista cristiano que predica la adhesión literal a la Biblia y cuyo fondo político e ideológico es fascista (y por eso lo llamamos, muy correctamente, fascismo cristiano). En la charla demarqué muy claramente la distinción entre el fascismo cristiano y otras corrientes cristianas (y creencias religiosas). Subrayé que si bien los comunistas, como ateos científicos, nos oponemos filosófica e ideológicamente a toda cosmovisión religiosa, reconocemos y valoramos el hecho de que muchos cristianos y creyentes de otras religiones han luchado con valor contra muchas formas de opresión, y que muchos más pueden hacerlo. Consideramos sumamente importante desarrollar y fortalecer una unidad con ellos, a la vez que seguimos debatiendo cuestiones de cosmovisión y objetivos políticos.

La experiencia histórica del socialismo y los principios comunistas

Además de tergiversar lo que dije en la charla sobre la religión, la carta tergiversa la historia del movimiento comunista internacional y la experiencia de la sociedad socialista. Repite los más burdos ataques y calumnias de los políticos, instituciones y medios reaccionarios de la clase dominante contra la Unión Soviética en el tiempo de Lenin y de Stalin, y contra China en el tiempo de Mao. (También habla de Camboya durante el gobierno de Pol Pot, que en realidad no es en absoluto un ejemplo de socialismo ni comunismo 2). Desde luego, la experiencia de la sociedad socialista y del movimiento comunista internacional es muy compleja y ha estado signada por contradicciones: en la primera ronda de estados socialistas del siglo pasado, en la Unión Soviética y China (y en la experiencia general del movimiento comunista internacional), el aspecto principal definitivamente han sido los grandes logros que mostraron y desbrozaron el camino hacia la abolición de toda relación de explotación y opresión, y hacia la emancipación final de la humanidad en el mundo entero; pero ha habido serios errores y deficiencias, y en ocasiones las acciones y el pensamiento de los comunistas no han concordado plenamente con las metas, métodos y principios del comunismo.

Yo he dedicado mucho esfuerzo y atención a analizar dicha experiencia, a sacar lecciones importantes y a defender su aspecto principal: su realidad positiva y emancipadora 3. Los comunistas de todo el mundo tenemos la responsabilidad de hacer más investigación y recapitulación (análisis y síntesis, como decimos) de esa experiencia, de popularizar sus grandes logros y de sacar lecciones para el futuro. (Cabe mencionar que además de mi trabajo pasado y presente sobre el tema, nuestro partido ha emprendido el proyecto Pongamos las cosas en claro, con el propósito de profundizar y diseminar una recapitulación científica de esa experiencia: su aspecto principal, que es positivo, y en segundo renglón, pero también importante, los serios errores y deficiencias, y una síntesis de las lecciones clave).

Otra distorsión de la carta es su discusión simplista y fundamentalmente errónea de la moral comunista. Afirma que no hay tal moral, que los comunistas no tenemos moral. En numerosos escritos y en mi libro Predicando desde un púlpito de huesos, he planteado los rasgos centrales de la moral comunista y contrastado sus principios liberadores con la naturaleza reaccionaria y esclavizadora de la moral que caracteriza al sistema capitalista-imperialista y la "moral tradicional" en general, especialmente cuando se basa literalmente en la Biblia. (Entre otras cosas, la carta ridiculiza la idea de que "los cristianos oprimen a la mujer y los homosexuales". Lo central no es que los "cristianos" en general lo hagan, sino que es un hecho innegable que la Biblia fomenta la opresión de la mujer y de los homosexuales, y quien quiera actuar de conformidad con la palabra textual de la Biblia "oprim[irá] a la mujer y los homosexuales". Para confirmarlo, basta con leer la Biblia: el Antiguo Testamento recomienda ejecutar a los homosexuales [Levítico 20:13], y defiende la violación, insta a cometerla y a llevarse a las mujeres como trofeos de guerra [Números 31:15-18, entre muchos versículos que se podrían citar]. Por su parte el Nuevo Testamento, por ejemplo, muchas de las epístolas de Pablo, sostiene que la mujer es inferior y que el hombre la debe dominar).

La carta también afirma que los comunistas no tenemos nada que decir —nada que valga la pena (o "inteligente")— sobre asuntos como la belleza y el amor. El Borrador del Programa de nuestro partido; nuestra ponencia sobre la homosexualidad; nuestro periódico, Revolución; y muchos de mis charlas y escritos, como mi autobiografía, From Ike to Mao and Beyond, My Journey from Mainstream America to Revolutionary Communist y el libro Marxism and the Call of the Future (conversaciones con Bill Martin, profesor de filosofía y teórico social radical sobre temas de ética, historia y política), así como mi nuevo libro Observations on Art and Culture, Science and Philosophy, abordan a fondo los temas de la belleza y el amor, la ética y la moral, y expresan claramente el punto de vista comunista. (Dejo al criterio del lector si lo que dicen esas obras vale la pena o es "inteligente").

La religión es religión, el comunismo es científico

Pero aquí quiero centrarme en la afirmación de que el comunismo (y el ateísmo en general) es otra forma de religión, y de que el comunismo y el razonamiento científico implican un "acto de fe", al igual que la religión. Esa distorsión de la carta es muy seria, es algo que divulgan por todas partes los fundamentalistas religiosos, y siembra mucha confusión. En este artículo explico por qué eso es completamente erróneo y examino las diferencias cruciales entre la religión y los "actos de fe", por un lado, y por el otro la ciencia y el método científico, especialmente el comunismo, con su punto de vista y método científico sistemático y global.

La carta afirma que el comunismo (y, en general, el punto de vista y método científico) no es más que otra forma de religión:

"Espero que no se ofenda si digo que su ateísmo es una fe. Estoy seguro de que se da cuenta de que el ateísmo también es una creencia. Y como ha sifrado [sic] sus esperanzas en que sea la verdad, podemos decir que es su religión. ¿Cómo le quedó el ojo? ¡Bob Avakian es un tipo religioso!

"Seguramente se da cuenta de lo que la mayoría de los evolucionistas no ven: que como no había nadie presente para hacer un registro del Big Bang, es un acto de fe tal como la versión bíblica de la creación. Pero no hay que preocuparse; ¡basta con decir con fuerza `La evolución es una cosa probada’ y ya!".

El aspecto central y fundamentalmente incorrecto de la carta es que distorsiona el método y proceso científico de investigar, analizar y sacar conclusiones. Concretamente, argumenta que el "salto" al conocimiento racional, en este caso a través de la aplicación del método científico, es igualito al "acto de fe" típico de la religión. Pero en realidad, son dos cosas radicalmente distintas. Un análisis de la diferencia entre las dos pone de relieve la confusión y las burdas distorsiones y tergiversaciones de la carta, y del método de razonamiento del autor; pero también sirve para aclarar la diferencia fundamental entre la orientación científica y la orientación religiosa a conocer y cambiar —o no cambiar— la realidad, especialmente la sociedad humana.

El salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional

Como Mao Tsetung explica en sus importantes obras filosóficas, como "Sobre la práctica", el proceso de desarrollo (o acumulación) de conocimientos tiene dos etapas básicas: 1) el conocimiento sensorial y 2) el conocimiento racional. Para pasar al conocimiento racional, después de asimilar las sensaciones (en la primera etapa) es necesario dar un gran paso, o salto,y sistematizarlas: identificar las "pautas" y captar el carácter esencial y la identidad básica del fenómeno que están más allá de la superficie. Veamos algunos ejemplos de la "vida cotidiana" para ilustrar mejor este punto fundamental. Esto puede aclarar la diferencia entre adquirir conocimientos a través del salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional, y el "acto de fe" religioso, que no lleva, ni puede llevar, al conocimiento racional.

Como Mao indica, la primera vez que encontramos un fenómeno, lo percibimos de manera superficial e incompleta; captamos algunos rasgos pero no "lo que por dentro lo articula" (el carácter esencial que le da identidad) y lo distingue de otros fenómenos y establece su relación con ellos. Esta es la etapa de la sensación y del conocimiento sensorial. Veamos un ejemplo: muchas personas que tienen escasos conocimientos del fútbol americano han comentado que ¡al parecer se trata de una bola de tipos muy fornidos, con un montón de equipo, cascos, etc., que corren a lo loco, chocan violentamente y se apilan en el suelo! Pero si uno mira partidos por un tiempo y se esfuerza por entender lo que pasa, empieza a discernir las "pautas", "reglas" y "leyes" del juego. Los aficionados del deporte lo conocen bien, con todas sus "reglas" y "leyes", y ofrecen sin mayor problema opiniones y juicios sobre las jugadas. Obviamente, cuando vieron su primer partido, ellos tampoco conocían nada de eso y les parecía una serie de actividades "inconexas" sin chiste ni lógica. En el movimiento de profundización del conocimiento se pasa de tales impresiones superficiales a una comprensión del carácter del deporte y sus "reglas" y "leyes": uno acumula más y más conocimientos sensoriales y de repente da un gran paso, un salto, y "arma el rompecabezas" y sistematiza, o sea, hace un análisis y sintetiza lo esencial, las "pautas" clave y "lo que por dentro lo articula" y le da su carácter de "fútbol americano". Muchas veces uno da el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional casi inconscientemente, o sea, no se fija conscientemente en qué momento ocurre pero, a pesar de eso, es un cambio concreto y lleva a un plano superior del conocimiento: el conocimiento racional. (En el caso del fútbol americano, ¿vale la pena hacer el esfuerzo de pasar del conocimiento sensorial al conocimiento racional? Eso depende, naturalmente, del contexto cultural y social, además de las preferencias personales de cada cual, y ¡sobre eso no voy a opinar!).

Pero quiero contrastar el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional de fenómenos concretos con el "acto de fe" religioso. Imaginemos que alguien diga: "No hace falta que observe un partido de fútbol ni que me expliquen las reglas; dios me revelará todo". O sea, un cuate dice que puede conocer un fenómeno (en este caso el fútbol) por medio de un "acto de fe". Pero en realidad, eso no lleva a conocimientos concretos ni puede comprobarse con los medios y métodos del mundo real. No hay manera de comprobar que "dios le revelará" tales conocimientos ni puede haber ninguna prueba, salvo su propia palabra. ¡No recomendaría ir a Las Vegas o Atlantic City a apostar un dineral al fútbol con "conocimientos" adquiridos por un "acto de fe"!

Veamos otro ejemplo. En un juicio por robo el fiscal presenta pruebas (testimonio de testigos y otras pruebas) a fin de demostrar que el acusado se encontraba en el lugar de los hechos o que le encontraron un arma muy parecida (o igualita) al arma que tenía el ladrón, etc. Por su parte, el abogado de la defensa busca demostrar (con testimonio, etc.) que el acusado se encontraba muy lejos o que el arma que tenía no era la del robo, etc. Para dar el veredicto el jurado tiene que dar el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional; tiene que "desechar la cáscara para quedarse con el grano" y descubrir lo esencial de la evidencia. Naturalmente, es posible que no haga bien su trabajo, que los jurados tengan prejuicios contra el acusado o que no disciernan correctamente las "pautas" ni lleguen "al grano". Pero eso no niega que les toca dar un salto de los hechos (el testimonio, etc.) a una conclusión, al grano: ¿el acusado cometió el robo o no?, lo cual implica, repito, dar el
salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional.

Si, por ejemplo, la defensa presenta 10 testigos que no tienen ninguna relación especial con el acusado y todos declaran sin duda que lo vieron lejos del lugar de los hechos en el momento del robo (y si el fiscal no "hace flaquear" a ninguno), es lógico concluir que el acusado no cometió el robo y hay que absolverlo. Aquí lo más importante es captar que para dar el veredicto el jurado pasa por un proceso de "sacar una conclusión basada en los hechos", lo cual implica y requiere dar el salto del conocimiento sensorial (oír testimonio) al conocimiento racional (sacar la conclusión de que el acusado no puede haber cometido el robo). Como es la única conclusión lógica, quizá no sea claro que fue necesario dar un salto para sacarla; es decir, que además de oír los hechos, el proceso requiere "armar el rompecabezas", ir al grano y captar la esencia de esos hechos. Es importante subrayar que se trata de una conclusión lógica,producto de un proceso de razonamiento que permite dar el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional.

Nuevamente, quiero contrastar eso con un "acto de fe". Si un jurado dijera: "Sé que el tipo es culpable porque `el Señor me lo dijo’", sería lo contrario de un proceso lógico y razonado. Sería un "acto de fe", que es como un "salto a ciegas", en oposición al salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional. Tal "salto a ciegas" rechaza los hechos y el proceso lógico necesario para dar un salto radicalmente diferente: el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional. ¿A poco sería deseable que los jurados decidan la suerte de los acusados por medio de un "acto de fe"?

Un ejemplo más de la "vida cotidiana": si un niño observa el tráfico y la circulación de carros, y una persona mayor le explica el sistema, en poco tiempo se da cuenta de que si se mete a la calle sin más, terminará lastimado o muerto. En este caso, el niño primero observa el movimiento de vehículos aparentemente arbitrario y sin "pautas" definidas, y luego capta las "pautas" y el carácter esencial del movimiento, y cuándo es prudente cruzar la calle o no. Una vez más, vemos el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional que vimos en los ejemplos anteriores. Pero si la persona mayor le dijera al niño: "No tengas miedo de cruzar la calle porque `dios te protege’", no se trataría de un salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional sino de un "acto de fe" que rechaza la razón y la lógica, y seguramente tendría consecuencias trágicas.

Los conocimientos científicos y el método científico

Si la diferencia crucial entre el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional y el "acto de fe" es de vital importancia en la "vida cotidiana", es mucho más importante en el caso de los conocimientos científicos, que se adquieren y se comprueban a través de la aplicación sistemática del método científico y no por medio de "actos de fe".

El método científico dicta investigar la realidad a través de observaciones, experimentación y otros medios; acumular datos; sistematizarlos; y elaborar teorías que sintetizan las pautas (lo que tienen en común los datos) y explican el carácter esencial de los fenómenos. Después la teoría se pone a prueba: se hace otra ronda de observaciones y experimentación partiendo de la teoría a fin de profundizarla y determinar si los resultados concuerdan con lo que la teoría predice. Si los resultados contradicen la teoría (por ejemplo, si los experimentos u observaciones dan resultados que la teoría predice que no pueden ocurrir), hay que concluir que es errónea o que tiene fallas. En cambio, si se pone a prueba repetidamente desde múltiples direcciones por largo tiempo, y los resultados concuerdan invariablemente con lo que la teoría predice y ningún resultado u observación produce datos que la contradigan o que la teoría no pueda explicar, se puede concluir que es correcta. Pero para que la comunidad científica acepte una teoría, además de probarse repetidamente, tiene que pasar por el examen riguroso de otros científicos, especialmente los expertos del campo en cuestión. Si "pasa", o sea, si ningún científico demuestra que tiene fallas o es errónea y ningún resultado contradice la teoría y sus predicciones sobre la realidad, la comunidad científica la acepta como explicación válida de la realidad (o del aspecto de la realidad que abarca).

Es cierto que en el proceso de elaborar teorías inicialmente los científicos hacen "conjeturas" e "hipótesis preliminares"; es decir, muchas veces hacen una especie de "suposición" (con cierto fundamento) sobre un aspecto de la realidad, aunque todavía no tienen prueba definitiva. Pero tales hipótesis también se basan en evidencia previamente acumulada y verificada, y no en un "acto de fe" ni en declaraciones religiosas que se aceptan ciegamente sin prueba ni posibilidad de obtenerla. Además, los científicos ponen a prueba sistemáticamente tales hipótesis en el mundo real; con ese método se generan nuevos datos que, a su vez, sirven para elaborar las teorías científicas ya aceptadas.

Naturalmente, los científicos cometen errores. Tanto científicos individuales como la comunidad científica general y los "expertos" y "autoridades" de una rama u otra se han equivocado. Al fin y al cabo, son seres humanos con limitaciones; son parte de una sociedad y las ideas predominantes de esa sociedad influyen en ellos. Pero en el proceso de acumular conocimientos (a través de experimentación y observación en relación directa con ciertas teorías y en la ciencia y el mundo en general), toda teoría se pone a prueba y se somete al escrutinio de otros científicos. A veces nuevos conocimientos contradicen aspectos de una teoría o, en algunos casos, la teoría en su totalidad. En tal caso es necesario modificarla o descartarla por completo. Pero el punto clave es que el método científico nos da los medios para seguir investigando la realidad y conocerla más a fondo, y corregir los errores que se hayan cometido.

La profundización del conocimiento que se da al pasar del conocimiento sensorial al conocimiento racional, a su vez, sienta la base para acumular mayores conocimientos sensoriales, analizarlos, sistematizarlos y dar mayores saltos del conocimiento sensorial al conocimiento racional, una y otra y una y otra vez. Los individuos, la sociedad y la humanidad no acumulan conocimientos "de un solo golpe" sino por medio de un proceso constante. Así es en la "vida cotidiana" y mucho más en la aplicación consciente y sistemática del método científico. Esto nos lleva a otro punto que Mao recalcó: además del salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional, hay que dar otro salto del conocimiento racional a la práctica, lo cual permite transformar la realidad material y acumular mayores conocimientos sensoriales, que sientan la base para otro salto al conocimiento racional, y así sucesivamente.

Un "acto de fe" aleja de la comprensión cabal de la realidad

En oposición a lo anterior, la cosmovisión religiosa —que se basa en la fe, en vez de investigar y analizar el mundo real, y dar el salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional— no puede llevar a una comprensión cabal de la realidad, y termina rechazándola de una manera fundamental. Desde luego, no todos los creyentes se basan palabra por palabra en la Biblia (u otras escrituras religiosas); no todos dicen que hay que aceptarla al pie de la letra como la palabra de un presunto ser sobrenatural todopoderoso y omnisciente, es decir, como la "verdad absoluta". De hecho, muchos creyentes aceptan muchas de las conclusiones científicas y no pocos intentan conciliar sus creencias en un ser sobrenatural con el método científico y su aplicación a la existencia material. Pero la religión afirma que hay otra esfera aparte de la existencia material, cuando en realidad no la hay; jamás se ha presentado (ni se podrá presentar) evidencia de tal esfera ni se puede comprobar su existencia a través de la investigación científica. De hecho, incluso los que quieren conciliar sus creencias religiosas con el método científico y su aplicación, no pueden hacerlo cabalmente porque tales creencias inevitablemente entrarán en conflicto con las conclusiones que se derivan de la aplicación del método científico.

El Big Bang, la evolución y la revolución

Volvamos a un punto central de la carta, que está en los párrafos que cité. Tomemos lo que he planteado (el contraste entre el método científico y una cosmovisión religiosa y, en particular, el contraste entre el gran paso, o salto, del conocimiento sensorial al conocimiento racional y el "acto de fe") y apliquémoslo a dos ejemplos que da la carta: la evolución y el Big Bang. Los dos tienen en común que son teorías científicas que explican aspectos fundamentales del desarrollo del universo conocido (el universo que conocemos los seres humanos), la Tierra, los seres vivos y el ser humano. (En líneas muy generales, la teoría del Big Bang dice que el universo, como lo conocemos hoy, se originó con una explosión cataclísmica de materia hace miles de millones de años). La teoría del Big Bang cuenta con sustancial evidencia empírica, pero la teoría de la evolución está mucho más establecida y la han confirmado más de 150 años de experimentación y análisis desde que Charles Darwin la sistematizó en el siglo XIX. La teoría de la evolución explica que el ser humano ha evolucionado de una larga cadena de seres vivos a lo largo de miles de millones de años. Ofrece clara evidencia de que el ser humano y los grandes simios son parientes cercanos, de que descienden de una especie común y de que sus caminos evolutivos se separaron hace apenas unos pocos millones de años. Nuestro periódico publicó una importante serie de Ardea Skybreak sobre la evolución, La ciencia de la evolución (y según entiendo la editorial Insight Press publicará el libro pronto), con una profunda explicación de la evolución: explica que se ha comprobado una y otra vez que es correcta, desde muchos ángulos y con la aplicación del método científico en distintos campos; documenta que las actuales investigaciones y recapitulaciones científicas de muchos campos de la ciencia (la genética, el registro fósil y muchos otros "campos de investigación científica") siguen validando y comprobando la evolución; que jamás ha habido un descubrimiento científico o hecho comprobado que ponga en duda o refute la evolución; y que, en resumen, la evolución es una de las teorías más comprobadas y fundamentales de toda la ciencia, y uno de los componentes más fundamentales del conocimiento de la realidad. La serie también analiza y refuta minuciosamente los ataques de los fundamentalistas religiosos y demás contra las verdades fundamentales de la evolución con teorías como el "creacionismo" bíblico o la teoría "más sofisticada" de "Diseño Inteligente", que es una variante del "creacionismo".

Con esto en mente, volvamos a lo que dice la carta: que la evolución y el Big Bang son "un acto de fe tal como la versión bíblica de la creación". A estas alturas, debería estar claro que eso es completamente falso. La aplicación del método científico ha comprobado (y sigue comprobando) que la evolución es verdad; como hemos visto, el método científico requiere dar un salto del conocimiento sensorial al conocimiento racional,pero no tiene nada que ver con "actos de fe". Los "actos de fe" son contrarios al método científico y son una violación de él; si una teoría científica se basara en ellos (que por definición no se pueden probar ni corroborar con métodos científicos), inmediatamente se consideraría inválida según los criterios de la ciencia y del método científico.En el método científico y en la teoría de la evolución no hay "actos de fe"; sus conclusiones (y el método para llegar a ellas y seguirlas validando) se contraponen a los "actos de fe" y a la noción de que se puede llegar a conocer la verdad de la realidad basándose en la fe. Por lo tanto, cuando declaro (y no solo yo, sino la abrumadora mayoría de los científicos del campo de la biología y de la comunidad científica en general, lo cual es más importante para esta discusión), sin vacilar, que "¡la evolución es cosa probada!", puede que la persona que escribió la carta se moleste y sienta que contraría sus principios religiosos, pero a pesar de eso, la evolución es, efectivamente, cosa probada.

A estas alturas, también, debe estar claro por qué es fundamentalmente incorrecto el comentario de la carta de que "como no había nadie que diera constancia del Big Bang, es un acto de fe igual que la versión bíblica de la creación". Aunque (según mis conocimientos) la teoría del Big Bang no está tan corroborada y verificada como la teoría de la evolución, y aunque definitivamente falta mucho por conocer de los orígenes y el desarrollo del universo (o quizá de otros universos), y los físicos y demás científicos son los primeros en decir esto, la teoría del Big Bang definitivamente no es un "acto de fe religiosa" igual que el mito bíblico de la creación. Para empezar, el relato de la creación que se encuentra en el Génesis es incorrecto: lo contradicen claramente muchas conclusiones científicas sólidas, en general y en particular. Por ejemplo, se puede demostrar científicamente que la Tierra tiene miles de millones de años y no unos pocos miles de años; que la Tierra gira alrededor del Sol; y que existieron muchas especies vegetales y animales antes que los seres humanos. En contraposición, los conocimientos y conclusiones actuales obtenidos por el método científico no contradicen los planteamientos generales de la teoría del Big Bang (aunque, repito, según tengo entendido, la teoría del Big Bang no está tan firmemente corroborada por métodos científicos como la teoría de la evolución). Con el mito bíblico de la creación sucede todo lo contrario.

Por supuesto que en el momento del Big Bang no había seres humanos. Pero eso no invalida la teoría ni la reduce a un "artículo de fe", como el mito bíblico de la creación. Los seres humanos conocen muchas cosas de la realidad que no experimentan directamente. La teoría del Big Bang se ha formulado y desarrollado por un proceso (en curso) de partir de cosas claramente establecidas y demostradas, desde muchos ángulos, y "armarlas" para sacar una conclusión sobre la realidad general de que forman parte. Mejor dicho, implica un "salto": un salto de la evidencia a una conclusión sobre esa evidencia,pero no es "acto de fe" ni nada por el estilo.

En resumen, para formular la teoría del Big Bang los científicos del campo de la astronomía, la física y otros campos han partido de lo que ya saben del universo (lo que se ha establecido, probado y verificado científicamente), y han elaborado otras inferencias y sacado conclusiones sobre el universo y sus orígenes. En cada etapa del desarrollo de esta teoría científica (como en todas las teorías científicas), ha habido que poner a prueba en la realidad esas inferencias y conclusiones antes de pasar al nivel de una teoría verificada de aceptación general. La teoría del Big Bang se sigue desarrollando, pero no es pura especulación: las preguntas que plantea y explora, la investigación que estimula y los conocimientos concretos que ha descubierto a la fecha se basan en evidencia científica acumulada previamente sobre la realidad. Esto representa una profunda diferencia entre el método científico y la "fe religiosa", pues esta última, por definición, no saca conclusiones ni hace afirmaciones basadas en investigación y recapitulación científica de la realidad y, por definición, no se puede poner a prueba con métodos científicos. A diferencia del relato bíblico de la creación del universo, la teoría del Big Bang se sigue investigando continuamente. Aunque en el momento en que hoy se calcula que ocurrió el Big Bang (hace 15 mil millones de años) no había seres humanos, el avance de la tecnología (por ejemplo, nuevos telescopios e instrumentos lanzados al espacio) ha permitido a los científicos conocer mucho más de lo que sucedió poco después del momento en que ocurrió el Big Bang en un punto muy lejano a donde está la Tierra ahora. (En este contexto, "poco después" quiere decir más o menos mil millones de años, que no es mucho tiempo en la escala del universo). Los científicos pueden "ver el pasado" del desarrollo del universo debido a la relación entre el tiempo y el espacio. Los seres humanos observamos cosas (directamente o con telescopios) "transmitidas" por el medio de la luz; debido a la velocidad de la luz, lo que ocurrió hace mucho tiempo a mucha distancia tarda mucho tiempo en llegar a nosotros (aunque la velocidad de la luz es enorme comparada con otros movimientos que vemos). Por ejemplo, en una tormenta vemos el rayo antes de oír el trueno, aunque los dos fenómenos ocurren al mismo tiempo, porque la velocidad de la luz es mucho mayor que la velocidad del sonido.

Lo que han descubierto los científicos "viendo el pasado", acercándose al momento en que se calcula que ocurrió el Big Bang, ha corroborado la teoría del Big Bang y, simultáneamente, ha planteado nuevas preguntas. El punto crucial, volviendo a lo que dice la carta y a la cuestión fundamental de qué es la verdad y cómo llegamos a conocerla y ponerla a prueba, es que los conocimientos sobre el origen del universo no tienen nada que ver con la aplicación de principios religiosos ni con "actos de fe". Repitiendo, esos conocimientos (elaborados con métodos científicos y con "saltos" lógicos del conocimiento sensorial al conocimiento racional, que son parte del método científico) contradicen y refutan el mito bíblico de la creación, y comprueban que es justamente eso: un mito que se inventaron hace miles de años seres humanos que no sabían cómo se formó el universo (tal como lo conocemos), la Tierra y los seres vivos (contando los seres humanos).

*****

Conocer la realidad y profundizar continuamente tal conocimiento es de una importancia vital para la humanidad y su futuro. No es importante solo para los científicos y académicos; es importante para los oprimidos y explotados del planeta, que pueden y deben ser la fuerza motriz central de una revolución para tumbar y acabar con todas las formas de explotación y opresión en todo el globo, y ser los emancipadores de toda la humanidad. Abordar la realidad tal como es, con su constante cambio y desarrollo, y entender las fuerzas motrices subyacentes, es crucial para desempeñar un papel dirigente en la gestación de esa revolución y en la creación de una nueva era de la historia humana, que romperá y eliminará para siempre las cadenas materiales (los grilletes económicos, sociales y políticos de explotación y opresión) que esclavizan a la humanidad hoy, así como las ideas y la cultura que corresponden a esas cadenas y las refuerzan. En el Manifiesto Comunista,Carlos Marx y Federico Engels, fundadores del movimiento comunista hace más de 150 años, declararon que la revolución comunista y sus principios, métodos y metas representan una "ruptura radical" con las relaciones de propiedad tradicionales que esclavizan a la gente de una forma u otra, y una ruptura radical con las ideas tradicionales que se desprenden de esas relaciones de propiedad y las refuerzan.

La lucha en el campo de la epistemología —la teoría del conocimiento y de la forma de adquirirlo, la teoría de la verdad y de cómo conocerla— es una arena crucial de la batalla general por la emancipación de la mayoría oprimida y explotada del planeta, y en última instancia de toda la humanidad.

Para esa lucha emancipadora es de vital importancia captar las características centrales y la importancia del método científico, y en especial del enfoque científico más coherente, sistemático y global de la realidad — la cosmovisión y el método comunista —, que puede abarcar sin remplazar ni sofocar los muchos campos del conocimiento y el desempeño humano, y puede aplicar el proceso de aprender sobre la realidad y transformarla para beneficio de toda la humanidad.

Un componente crucial de la lucha para realizar las dos rupturas radicales de la revolución comunista, que se propone llevar la historia humana a una nueva época liberadora, es entender la profunda diferencia entre el afán de imponerle a la realidad nociones de "fe" y el esfuerzo por conocer científicamente la realidad (inclusive la religión, sus orígenes y efectos); es entender la diferencia radical entre "actos de fe" o "saltos a ciegas", y la acumulación sistemática de conocimientos por medio de saltos del conocimiento sensorial al conocimiento racional.

NOTAS:

1. La grabación de "Dios no existe: Necesitamos liberación sin dioses" (en inglés) está en Bob Avakian.net

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2. En realidad Pol Pot no fue comunista y bajo su gobierno Camboya no era una sociedad socialista revolucionaria orientada hacia el comunismo; de hecho, se oponía a eso. Véase "Salvadores condescendientess: Qué salió mal en el régimen de Pol Pot", que analiza desde el punto de vista comunista (marxista-leninista-maoísta) los errores del gobierno de Pol Pot y por qué representa una desviación fundamental del comunismo.

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3. Véase "¿Conquistar el mundo? Deber y destino del proletariado internacional" y "Dictadura y democracia, y la transición socialista al comunismo", que salió en parte en el Obrero Revolucionario de agosto de 2004 a marzo de 2005. Esta charla, y muchos otros escritos de Bob Avakian, que abordan muchos temas importantes del comunismo y la experiencia de la sociedad socialista, también se encuentran en la internet en: revcom.us.

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Este artículo se puede encontrar en español e inglés en La Neta del Revolución en:
http://revcom.us
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