Latin America
24th March 2005, 00:20
Finalmente encontre un articulo colombia! Te acuerdas me pediste informacion hace un tiempo!
Washington acoge al ex mandatario
(La Paz - La Razón)
Sánchez de Lozada vive en la capital de EEUU y Sánchez Berzaín, en Miami. El proceso contra Kukoc volvió a fojas cero.
Era demasiado tarde cuando Gonzalo Sánchez de Lozada intentó reaccionar y echó la culpa de su caída a lo que denominó una subversión narcosindicalista. Horas antes de renunciar asumió la responsabilidad por las seis decenas de muertes que dejó el conflicto social, antes de partir a EEUU.
Decía que una minoría quería dividir al país y afectar a la democracia, pero también se preguntaba por qué gente politizada le hacía daño a la población. Aseguraba con firmeza que no iba a dimitir, pero lo hizo el 17 de octubre.
La iniciativa del Reencuentro, auspiciada por la Iglesia Católica, había encontrado eco en el Gobierno que organizó grupos de trabajo para discutir acerca de la reactivación económica, hidrocarburos, tierra, coca, seguridad ciudadana, corrupción y reforma constitucional; pero ya era tarde.
Corría el 2 de octubre. El conflicto social había crecido tanto que el Ejecutivo mandó a policías y militares a las calles. Había bloqueos, marchas y un paro cívico en El Alto que exigía la renuncia del entonces ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, que hoy reside en Miami junto a su familia.
A pesar de ello, el vocero presidencial Mauricio Antezana —hoy dedicado a trabajos privados de consultoría en comunicación social— decía que un movimiento fragmentado pretendía conducir la coordinación del movimiento.
El conflicto social no tenía un liderazgo visible, pero el Gobierno no dudó en acusar al diputado cocalero Evo Morales y al dirigente campesino Felipe Quispe, que hasta entonces tuvieron intermitentes apariciones en escena.
Morales —que hoy trabaja con miras a los comicios municipales— denunciaba que injustamente era tildado de golpista. El secretario ejecutivo de la COB, Jaime Solares, que pasaba desapercibido, hacía llamados para que la gente se sume a las protestas. Se lanzó solo a la huelga cuando el conflicto estaba en marcha. El dirigente prepara movilizaciones para recordar los hechos del año pasado. El 5 de octubre, el otrora dirigente de la Central Obrera Regional de El Alto, Roberto de la Cruz, anticipaba
una “madre de las batallas” en defensa del gas. Actualmente trabaja con su movimiento M-17 con miras a la Asamblea Constituyente.
De a poco ganaban fuerza los pedidos de renuncia del Presidente. Hoy, la demanda es enjuiciarlo.
Paralelamente, los ministros de Minería e Hidrocarburos, Jorge Berindoague, y de Servicios, y Obras Públicas, Carlos Morales, afinaban la campaña informativa sobre la exportación del gas. Se conoce que en la actualidad Berindoague vive en EEUU y que Morales está dedicado a la inmobiliaria en Bolivia.
Los ministros de Agricultura, Guido Áñez, y de Participación Popular, Mirtha Quevedo, tenían el encargo de buscar el diálogo.
Un año después de los hechos de octubre, Áñez retomó sus labores como diputado del MIR y Quevedo —muy vinculada con Sánchez de Lozada— retornó a su curul movimientista en el Senado y además fue nombrada jefa nacional del MNR, a pesar de los reclamos de otros emenerristas que criticaban la influencia gonista.
Sin aparecer demasiado en los medios de comunicación, los ministros de Gobierno y de Defensa, Yerko Kukoc y Carlos Sánchez Berzaín, dirigían el equipo anticonflicto (policías y militares) con el que pretendían desbloquear los caminos. El primero advertía a los manifestantes con aplicar la ley y no dudaba en restar legitimidad a Evo Morales y a Jaime Solares como interlocutores válidos para dialogar.
Kukoc había sido acusado de llevarse 1,59 millones de bolivianos y 77.000 dólares de los gastos reservados. Un juez lo declaró culpable de hurto y lo condeno a dos años de prisión, pero consiguió evadir su reclusión en el penal de Palmasola con un perdón judicial. El 28 de septiembre pasado, la Sala Penal Segunda de la Corte Superior de Santa Cruz anuló el proceso y ahora el ex ministro goza de libertad.
Durante el conflicto social, se supo que Sánchez Berzaín dirigía las acciones en el desbloqueo de caminos, como también el transporte de combustible en carros cisterna custodiados por soldados.
El ex ministro comentaba que había señales auspiciosas para la negociación, pero la existencia de varios frentes dificultaba el asunto. El frente campesino —dirigido según el ex funcionario por Felipe Quispe—
había iniciado el conflicto, al que luego se sumó gente de Morales; posteriormente lo hizo la ex defensora del Pueblo, Ana María Romero, “y en medio de todo esto, bailando un gran amigo que es don Carlos Mesa, el vicepresidente de la República que tiene una posición que él mismo ha explicado”.
Sánchez Berzaín hoy reside con su familia en Miami, en el estado de Florida, recientemente castigado por el paso de huracanes.
Carlos Mesa ya había tenido discrepancias con el Ejecutivo por el cuoteo en la designación de miembros del Tribunal Constitucional y del Defensor del Pueblo (Iván Zegada). Mesa, hoy jefe de Estado, rompió su relación con el Ejecutivo el 13 de octubre porque no estaba de acuerdo con la forma cómo era manejado el conflicto social.
Los jefes políticos aliados, Jaime Paz (MIR) y Manfred Reyes Villa (NFR) aparecieron junto a Sánchez de Lozada el 15 de ese mes, cuando el entonces presidente anunció su decisión de convocar a referéndum consultivo sobre el gas, revisar la Ley de Hidrocarburos, insertar la Asamblea Constituyente en la Carta Magna y reafirmar la democracia. Ya era tarde. Al día siguiente, una multitudinaria marcha exigió la renuncia del Primer Mandatario.
Antes de esa aparición, el MIR había decidido apoyar la gestión de Sánchez de Lozada, aunque el ministro de Desarrollo Económico, Jorge Torres, renunció en protesta contra el uso de la fuerza frente a las movilizaciones. Otro mirista, Hugo Carvajal, ocupaba la cartera de Educación, y hasta entonces se empeñaba en mostrar que las actividades escolares eran normales; luego tuvo que admitir perjuicios. Antes de los líos, retomó su cúrul de senador para la votación en las designaciones y volvió al Ministerio. Hoy, está en la Cámara Alta.
El escenario en NFR era distinto. Había división de criterios. Tenía tres ministros en el gabinete: de Servicios Financieros, Dante Pino; de Desarrollo Sostenible, Erick Reyes Villa, y de Trabajo, Adalberto Kuajara, pero un grupo de parlamentarios dirigidos por Roberto Fernández y Johnny Antezana pedía la dimisión del Mandatario. Pino y Reyes Villa retornaron a sus curules de diputados.
Durante el ocaso del gobierno de Goni, el ex ministro
de Salud, Javier Torres Goitia, estaba ocupado en conseguir el reabastecimiento en los mercados. Horas antes del colapso, cuestionó a Mesa y lo acusó de inconsecuente. El titular de la Presidencia, José Guillermo Justiniano, tenía la misión de buscar la viabilidad del Reencuentro. Hoy, está de regreso en el Senado.
La ex defensora era miembro de un grupo de personalidades que se declaró en huelga de hambre para exigir el cese de la violencia. Otros piquetes se sumaron y también fue organizada la cadena humana que pedía paz y la renuncia de Goni.
Cinco protagonistas
SÁNCHEZ DE LOZADA. Se fue del país con rumbo a Miami, Estados Unidos. Hoy reside en Washington y dedica su tiempo a dictar conferencias sobre temas de integración, democracia y problemas energéticos en universidades y fundaciones estadounidenses. También se ocupa de cuestiones políticas y empresariales.
SÁNCHEZ BERZAÍN. Reside con su familia (esposa y dos hijas) en la ciudad de Miami. Fuentes políticas informaron que el ex ministro de Defensa decidió realizar estudios en una universidad, pero no pudieron precisar qué carrera o curso de posgrado fue elegido por el ex funcionario. Las fuentes ignoran sus labores privadas.
JAVIER TORRES GOITIA. Versiones periodísticas del año pasado sostienen que viajó con Sánchez de Lozada a Miami. Se conoce que en la actualidad vive en Washington, donde trabaja con organismos internacionales en proyectos de salud —seguro materno infantil— para países de Centroamérica. Está desligado de la política.
ANA MARÍA ROMERO. La ex defensora del Pueblo lideró un grupo de personalidades que exigía el fin de la violencia. Hoy, la periodista conduce el programa dominical Hagamos democracia en Radio Erbol y trabaja en la Fundación UNIR en tareas vinculadas con la resolución de conflictos y la promoción de la cultura de la paz.
FELIPE QUISPE. Sánchez Berzaín, que estaba a cargo del grupo anticonflicto de Goni, identificó a Felipe Quispe como el líder del sector (campesino) que encendió la mecha del conflicto. El dirigente renunció a su curul de diputado y hoy está dedicado a tareas del Movimiento Indio Pachakuti con miras a las elecciones municipales
Washington acoge al ex mandatario
(La Paz - La Razón)
Sánchez de Lozada vive en la capital de EEUU y Sánchez Berzaín, en Miami. El proceso contra Kukoc volvió a fojas cero.
Era demasiado tarde cuando Gonzalo Sánchez de Lozada intentó reaccionar y echó la culpa de su caída a lo que denominó una subversión narcosindicalista. Horas antes de renunciar asumió la responsabilidad por las seis decenas de muertes que dejó el conflicto social, antes de partir a EEUU.
Decía que una minoría quería dividir al país y afectar a la democracia, pero también se preguntaba por qué gente politizada le hacía daño a la población. Aseguraba con firmeza que no iba a dimitir, pero lo hizo el 17 de octubre.
La iniciativa del Reencuentro, auspiciada por la Iglesia Católica, había encontrado eco en el Gobierno que organizó grupos de trabajo para discutir acerca de la reactivación económica, hidrocarburos, tierra, coca, seguridad ciudadana, corrupción y reforma constitucional; pero ya era tarde.
Corría el 2 de octubre. El conflicto social había crecido tanto que el Ejecutivo mandó a policías y militares a las calles. Había bloqueos, marchas y un paro cívico en El Alto que exigía la renuncia del entonces ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, que hoy reside en Miami junto a su familia.
A pesar de ello, el vocero presidencial Mauricio Antezana —hoy dedicado a trabajos privados de consultoría en comunicación social— decía que un movimiento fragmentado pretendía conducir la coordinación del movimiento.
El conflicto social no tenía un liderazgo visible, pero el Gobierno no dudó en acusar al diputado cocalero Evo Morales y al dirigente campesino Felipe Quispe, que hasta entonces tuvieron intermitentes apariciones en escena.
Morales —que hoy trabaja con miras a los comicios municipales— denunciaba que injustamente era tildado de golpista. El secretario ejecutivo de la COB, Jaime Solares, que pasaba desapercibido, hacía llamados para que la gente se sume a las protestas. Se lanzó solo a la huelga cuando el conflicto estaba en marcha. El dirigente prepara movilizaciones para recordar los hechos del año pasado. El 5 de octubre, el otrora dirigente de la Central Obrera Regional de El Alto, Roberto de la Cruz, anticipaba
una “madre de las batallas” en defensa del gas. Actualmente trabaja con su movimiento M-17 con miras a la Asamblea Constituyente.
De a poco ganaban fuerza los pedidos de renuncia del Presidente. Hoy, la demanda es enjuiciarlo.
Paralelamente, los ministros de Minería e Hidrocarburos, Jorge Berindoague, y de Servicios, y Obras Públicas, Carlos Morales, afinaban la campaña informativa sobre la exportación del gas. Se conoce que en la actualidad Berindoague vive en EEUU y que Morales está dedicado a la inmobiliaria en Bolivia.
Los ministros de Agricultura, Guido Áñez, y de Participación Popular, Mirtha Quevedo, tenían el encargo de buscar el diálogo.
Un año después de los hechos de octubre, Áñez retomó sus labores como diputado del MIR y Quevedo —muy vinculada con Sánchez de Lozada— retornó a su curul movimientista en el Senado y además fue nombrada jefa nacional del MNR, a pesar de los reclamos de otros emenerristas que criticaban la influencia gonista.
Sin aparecer demasiado en los medios de comunicación, los ministros de Gobierno y de Defensa, Yerko Kukoc y Carlos Sánchez Berzaín, dirigían el equipo anticonflicto (policías y militares) con el que pretendían desbloquear los caminos. El primero advertía a los manifestantes con aplicar la ley y no dudaba en restar legitimidad a Evo Morales y a Jaime Solares como interlocutores válidos para dialogar.
Kukoc había sido acusado de llevarse 1,59 millones de bolivianos y 77.000 dólares de los gastos reservados. Un juez lo declaró culpable de hurto y lo condeno a dos años de prisión, pero consiguió evadir su reclusión en el penal de Palmasola con un perdón judicial. El 28 de septiembre pasado, la Sala Penal Segunda de la Corte Superior de Santa Cruz anuló el proceso y ahora el ex ministro goza de libertad.
Durante el conflicto social, se supo que Sánchez Berzaín dirigía las acciones en el desbloqueo de caminos, como también el transporte de combustible en carros cisterna custodiados por soldados.
El ex ministro comentaba que había señales auspiciosas para la negociación, pero la existencia de varios frentes dificultaba el asunto. El frente campesino —dirigido según el ex funcionario por Felipe Quispe—
había iniciado el conflicto, al que luego se sumó gente de Morales; posteriormente lo hizo la ex defensora del Pueblo, Ana María Romero, “y en medio de todo esto, bailando un gran amigo que es don Carlos Mesa, el vicepresidente de la República que tiene una posición que él mismo ha explicado”.
Sánchez Berzaín hoy reside con su familia en Miami, en el estado de Florida, recientemente castigado por el paso de huracanes.
Carlos Mesa ya había tenido discrepancias con el Ejecutivo por el cuoteo en la designación de miembros del Tribunal Constitucional y del Defensor del Pueblo (Iván Zegada). Mesa, hoy jefe de Estado, rompió su relación con el Ejecutivo el 13 de octubre porque no estaba de acuerdo con la forma cómo era manejado el conflicto social.
Los jefes políticos aliados, Jaime Paz (MIR) y Manfred Reyes Villa (NFR) aparecieron junto a Sánchez de Lozada el 15 de ese mes, cuando el entonces presidente anunció su decisión de convocar a referéndum consultivo sobre el gas, revisar la Ley de Hidrocarburos, insertar la Asamblea Constituyente en la Carta Magna y reafirmar la democracia. Ya era tarde. Al día siguiente, una multitudinaria marcha exigió la renuncia del Primer Mandatario.
Antes de esa aparición, el MIR había decidido apoyar la gestión de Sánchez de Lozada, aunque el ministro de Desarrollo Económico, Jorge Torres, renunció en protesta contra el uso de la fuerza frente a las movilizaciones. Otro mirista, Hugo Carvajal, ocupaba la cartera de Educación, y hasta entonces se empeñaba en mostrar que las actividades escolares eran normales; luego tuvo que admitir perjuicios. Antes de los líos, retomó su cúrul de senador para la votación en las designaciones y volvió al Ministerio. Hoy, está en la Cámara Alta.
El escenario en NFR era distinto. Había división de criterios. Tenía tres ministros en el gabinete: de Servicios Financieros, Dante Pino; de Desarrollo Sostenible, Erick Reyes Villa, y de Trabajo, Adalberto Kuajara, pero un grupo de parlamentarios dirigidos por Roberto Fernández y Johnny Antezana pedía la dimisión del Mandatario. Pino y Reyes Villa retornaron a sus curules de diputados.
Durante el ocaso del gobierno de Goni, el ex ministro
de Salud, Javier Torres Goitia, estaba ocupado en conseguir el reabastecimiento en los mercados. Horas antes del colapso, cuestionó a Mesa y lo acusó de inconsecuente. El titular de la Presidencia, José Guillermo Justiniano, tenía la misión de buscar la viabilidad del Reencuentro. Hoy, está de regreso en el Senado.
La ex defensora era miembro de un grupo de personalidades que se declaró en huelga de hambre para exigir el cese de la violencia. Otros piquetes se sumaron y también fue organizada la cadena humana que pedía paz y la renuncia de Goni.
Cinco protagonistas
SÁNCHEZ DE LOZADA. Se fue del país con rumbo a Miami, Estados Unidos. Hoy reside en Washington y dedica su tiempo a dictar conferencias sobre temas de integración, democracia y problemas energéticos en universidades y fundaciones estadounidenses. También se ocupa de cuestiones políticas y empresariales.
SÁNCHEZ BERZAÍN. Reside con su familia (esposa y dos hijas) en la ciudad de Miami. Fuentes políticas informaron que el ex ministro de Defensa decidió realizar estudios en una universidad, pero no pudieron precisar qué carrera o curso de posgrado fue elegido por el ex funcionario. Las fuentes ignoran sus labores privadas.
JAVIER TORRES GOITIA. Versiones periodísticas del año pasado sostienen que viajó con Sánchez de Lozada a Miami. Se conoce que en la actualidad vive en Washington, donde trabaja con organismos internacionales en proyectos de salud —seguro materno infantil— para países de Centroamérica. Está desligado de la política.
ANA MARÍA ROMERO. La ex defensora del Pueblo lideró un grupo de personalidades que exigía el fin de la violencia. Hoy, la periodista conduce el programa dominical Hagamos democracia en Radio Erbol y trabaja en la Fundación UNIR en tareas vinculadas con la resolución de conflictos y la promoción de la cultura de la paz.
FELIPE QUISPE. Sánchez Berzaín, que estaba a cargo del grupo anticonflicto de Goni, identificó a Felipe Quispe como el líder del sector (campesino) que encendió la mecha del conflicto. El dirigente renunció a su curul de diputado y hoy está dedicado a tareas del Movimiento Indio Pachakuti con miras a las elecciones municipales