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View Full Version : NOV 27: Hacia la armonización independentista



RebeldePorLaPAZ
2nd December 2004, 22:02
Filiberto Ojeda Ros
Ejrcito Popular Boricua-Macheteros

Ya los equipos y la fanaticada se preparan para los prximos cuatro aos del emotivo deporte nacional, que no es otra cosa que la gran tragedia humana llamada proceso electoral de la democracia colonial. Es el proceso que tiene su raz en los engaos, las mentiras, las manipulaciones, la politiquera, las ilusiones y desilusiones, en fin, de la promocin y aprovechamiento de la ignorancia y de la enajenacin que tan bien programada est en la inconsciencia o en el oportunismo de una buena parte de nuestro pueblo.

Hemos visto, sobre todas las cosas, la divisin: entre los sectores y castas sociales que manejan a nuestro pueblo a su antojo para rendir un servicio (pagado) a los amos de la metrpoli. A los que han promovido y saben aprovecharse de tanto infortunio ideolgico, cuyos colores son el azul y el rojo, colores que en sus proyectos nada tienen que ver con la fidelidad que el azul supuestamente representa, pues sta no se le ofrece al pueblo, sino que se le exige para bien de su privilegiada casta; ni con el rojo, que nada tiene que ver con el sacrificio o con la sangre derramada por mrtires que piensan en la patria, en la libertad y en la verdadera justicia, sino que representa el oportunismo de quienes se apropian de nuestra condicin humana, pretendiendo reducirnos al nivel de siervos domados por la exaltacin de valores degenerados y desmoralizantes.

En todo ese proceso, el peridico Claridad ha tratado de aportar, como mejor ha entendido, a la comprensin ideolgica de esta lamentable realidad que tanto dao nos hace a todos, abriendo sus pginas,
particularmente durante los ltimos meses, a la ya vital y necesaria lucha de las ideas, sa que en Cuba ha sido fundamental, para ver si logramos encontrar el camino que nos permita ver una luz al final de un tenebroso tnel. Sin lugar a dudas, el germen del sectarismo no es cnsono con esa lucha de ideas. Y en mayor o menor grado, el independentismo ha cado en la trampa del sectarismo, en uno que otro momento.

Los ltimos editoriales publicados en Claridad, sin embargo, parecen abrir una renovada puerta en torno a esa lucha de ideas.

Su razn es muy acertada pues, definitivamente, tal y como expresa Claridad, cualquier accin que tome el movimiento independentista debe contribuir a adelantar su razn de ser, lograr la independencia de Puerto Rico. Naturalmente, nosotros no quisiramos confundir las posiciones individuales de muchos compaeros, aunque stas tengan mucho peso, con las posiciones de las organizaciones. Pensamos que el movimiento tiene un carcter colectivo, cuantitativo y cualitativamente representativo. Las opiniones individuales, de por s muy importantes, constituyen parte de un proceso o movimiento en formacin, por la naturaleza del debate. Pero no son representativas del movimiento en su totalidad. Y, sobre todo, esas posturas individuales no pueden ser representativas del movimiento cuando las mismas emanan de la naturaleza emotiva de quienes las expresan y que, por regla general, son ofensivas y carentes de contenido. No obstante, no las subestimamos ni las desvalorizamos. Por el contrario, nos ofrecen la posibilidad de todos conocernos mejor, en todos los sentidos de la palabra. Los eptetos, tales como traidores, el que presta el voto presta a su mujer, no son independentistas, etc., nos permiten conocer mejor la caracterizacin que unos y otros en ocasiones podemos verbalizar, sabiendo que estas expresiones en nada contribuyen a forjar un camino de exclusiva orientacin patritica. Es muy claro que la arrogancia, los egos y todas aquellas manifestaciones del subjetivismo emotivo e imponente, han caracterizado durante numerosas dcadas el discurso poltico de numerosos lderes independentistas. Los resultados de esas conductas estn a la vista.

Claridad, en su editorial del 4 al 10 de noviembre, ha planteado que siempre ha estado abierto a todas las tendencias, de manera indiscriminada. Nos alegra saber que ha sido as, aunque nosotros no nos hayamos beneficiado de esas excelentes tendencias unitarias. Igualmente, aprovecho esta oportunidad para colocarnos junto a ustedes en el llamado a que los debates que se lleven a cabo sean cordiales y desapasionados y sobre todo, ventilados internamente. Es la nica forma mediante la cual la objetividad no se pierde: eliminando los personalismos, los ataques marginales de lo que es nuestro objetivo, pero sin perder de vista que la conducta patritica, moral y revolucionaria es parte integral de nuestro proceso. Aun cuando la lnea estratgica y tctica de Los Macheteros es la de rechazar y denunciar las elecciones en Puerto Rico por su naturaleza colonial, no quisiera terminar estas notas dirigidas hacia nuestro pueblo independentista sin expresar lo siguiente:

Primero, se ha dicho, repetidamente, que Los Macheteros no creemos en los procesos electorales. Eso no es cierto.

Expresiones de tal naturaleza tienden a confundir a nuestro pueblo y a presentar a Los Macheteros como una organizacin antidemocrtica, de tendencias arbitrarias y quizs autocrticas. Es lo que se podra inferir, pero es una gran falsedad. Nosotros creemos en el verdadero proceso electoral que sea regido por estrictas normas de carcter democrtico. A esos efectos, estaremos plenamente insertados en el proceso electoral cuando se lleve a cabo en una patria libre y soberana, pero jams mientras seamos colonia. Adems, no creemos en la interpretacin de la palabra democracia que nos han atosigado, tergiversando la esencia y verdadero contenido de la misma. Lo que se ha dado a conocer por democracia no es otra cosa que la legalizacin de la apropiacin por los sectores econmicamente poderosos mediante el robo, el saqueo, las invasiones de territorios, de todo lo que les pueda proveer mayores riquezas y posibilidades de control de la humanidad. Para ello han necesitado un sistema que les permita legalizar sus crmenes y bandidaje en el mundo entero y que tenga, de manera convincente, la apariencia de contar con el apoyo de toda la poblacin. sa es su llamada democracia. La historia est repleta de ejemplos demostrativos de esta inexpugnable verdad. Es un sistema en el cual los dueos de los gigantescos monopolios econmicos, particularmente los dueos de las materias primas de importancia estratgica intentan legitimar sus criminales intenciones mediante la legalizacin de las mismas. El mtodo: el invento de una muy mal llamada democracia, planificada, creada y dirigida por ellos. Es lo mismo que en Puerto Rico hemos llamado la colonia por consentimiento, legitimada a travs del proceso electoral colonial bajo el manto de sistema democrtico.

Lo segundo es que, al ver el triste papel desempeado por los compaeros del Partido Independentista Puertorriqueo en este proceso electoral, al ver a cerca de un centenar de jvenes que haban llenado sus espritus de esperanza mantenindose an al frente de su Comit Nacional y ser vctimas de las turbas de algunos miembros del Partido Nuevo Progresista, tenemos que admitir que nos fue muy doloroso. Independientemente de los resultados, independientemente de que jams hemos estado ni estaremos a favor de la participacin electoral en la colonia, los resultados finales no han dejado de causarnos cierta tristeza y malestar. En el fondo, nos sentimos en la obligacin de condenar todo tipo de insulto, burla, palabras ofensivas proferidas, al igual que las tendencias de aprovechamiento lanzadas al ruedo poltico por los que deseaban lo peor para el PIP sin siquiera evaluar sosegadamente el estado de la situacin en general y, sobre todo, tambin conocer la paja en el ojo propio. Criticamos, igualmente, las expresiones proferidas y decisiones tomadas por algunos dirigentes de dicha organizacin al interpretar las razones del descalabro electoral.

El momento ahora es de profunda reflexin orientada hacia la armonizacin de todos los independentistas y no en el inmediato quehacer oportunista para pescar sobre ro revuelto. La coyuntura actual, si sabemos actuar correcta y unitariamente, muy bien puede ofrecer una nueva posibilidad para un reagrupamiento sano y decoroso. No es con ofensas, ni con ofensivas para sustituir al partido electoral tradicional, que lograremos convertirnos en un verdadero movimiento libertador en nuestra patria. No es lanzndonos como buitres a nutrirnos de los despojos de lo que algunos pretenden hacer creer que es un descalabro total, sino de la verdadera reflexin, el respeto, el anlisis serio y profundo y, sobre todo, la eliminacin de esa trgica arrogancia que tanto dao ha hecho a los puertorriqueos y que tiene que ser superada por actitudes de verdadera madurez y hermandad.

Para finalizar, en este editorial ya citado se hace el planteamiento de que las pginas de Claridad siempre estarn abiertas para debates en los que la cordialidad y la pasin estn regidas por la objetividad y el respeto mutuo. Coincidimos y aplaudimos plenamente esta intencin, a la vez que manifestamos que habremos de hacer todo lo que est a nuestro alcance para garantizar que nuestro semanario se fortalezca y mejore el ambiente patritico que le ofrece al pueblo independentista su mejor oportunidad en aos para su fortalecimiento, unidad y reagrupacin patritica.

*El autor es Responsable General del Ejrcito Popular Boricua-Macheteros.

fuerzasocialista
3rd December 2004, 14:31
MACHETERO PARA SIEMPRE!!!!

VIVA PUERTO RICO LIBRE!!!!!!!!!!!!!!!

Borincano
28th December 2004, 08:53
Aunque entiedo los puntos de Ojeda Ros, no los estoy de acuerdo. La antiparticipacin electoral no cambiar nada. Muchos han morido y peleado por el derecho de votar. Fue el primer etapa para ms autonoma y libertades. Sin embargo, lo que cree Ojeda Ro es la revolucin violenta por una causa en que la mayora de los boricuas no creen.
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