the SovieT
20th November 2003, 20:05
• La esclerosis múltiple que sufría el autor de Roda de Ter se había agravado en los últimos meses
• La capilla ardiente se instalará hoy a las diez de la mañana en la población natal del escritor
SERGI SOLÀ
VIC
Miquel Martí i Pol, el poeta de Roda de Ter, murió ayer a las 14.45 horas en el hospital de la Santa Creu de Vic, a la edad de 74 años. El escritor falleció a causa de una complicación de la enfermedad neurológica degenerativa, esclerosis múltiple, que se le declaró en 1970 y que le mantenía postrado en una silla de ruedas desde hacía años. A través de un comunicado, la familia anunció que la capilla ardiente se instalará hoy, a partir de las diez de la mañana, en los porches de Can Planoles, en Roda de Ter. El entierro de Miquel Martí i Pol se celebrará mañana jueves, día 13, a las 11.30 horas en la iglesia de Sant Pere del mismo municipio.
Roda de Ter, el pueblo donde nació y vivió Martí i Pol, recibió con tristeza la noticia del fallecimiento de su poeta, por otra parte esperada, porque los convecinos del escritor han sido testigos de la lenta pero inexorable progresión del mal que le aquejaba. El enfermo ingresó hace dos meses en el hospital donde ayer falleció, consciente de que aquél iba a ser su último viaje. Jordi Roca, director del centro, declaró que el poeta era conocedor de su situación, que afrontó con la misma serenidad con la que, durante 30 años, consiguió convivir con la enfermedad.
NIEBLA EN RODA DE TER
El director del hospital habló de los altibajos de la enfermedad, que el poeta afrontó con el optimismo que infundió a su vida a partir del momento en el que se diagnosticó el incurable mal. La imagen de un Martí i Pol en silla de ruedas, con la cabeza ladeada, pero sonriente y en apariencia feliz, que tantas veces apareció en los medios informativos fue la que, en opinión de quienes vivieron junto a él los últimos días, quiso mantener al sentirse tan cerca de la muerte.
Ayer, las persianas de la casa de la calle de Sant Sebastià de Vic, donde residía el poeta, permanecían completamente cerradas y el agua del río Ter, que Martí i Pol gustaba ver en los largos ratos que pasaba en la terraza, destilaba un ambiente de niebla propio del día gris y tristón, adecuado para la despedida que la tierra hizo a su poeta.
El pueblo de Roda de Ter también se sumó pronto al duelo por la muerte de su hijo más célebre. Escasas horas después de conocerse el fallecimiento, el alcalde, Antoni Llach, convocó un pleno extraordinario para dar a conocer la noticia, lamentar la pérdida del escritor, dar el pésame colectivo a la familia y decretar un día de luto oficial.
Martí i Pol cursó estudios primarios en la escuela parroquial de su pueblo natal y a los 14 años empezó a trabajar en el despacho de Ca la Tecla Sala, la misma fábrica textil en la que su madre estaba empleada. A los 19 años sufrió una tuberculosis pulmonar que le obligó a permanecer un año en cama y que le permitió sumergirse en la lectura. En 1956 se casó con Dolors Freixas, fallecida en 1984, con quien tuvo una hija, en 1958, y un hijo, en 1965.
Siguió trabajando en la fábrica, pero también hacía traducciones --Simone de Beauvoir, Apollinaire, Saint-Exupéry, Zola, Flaubert--, escribía poesía y prosa, impartía conferencias, dirigía cinefórums, colaboraba en revistas como Oriflama e Inquietud, puso música a algunos de sus poemas y llegó a subir a los escenarios para cantarlos junto a los miembros de la Nova Cançó. En 1970, la enfermedad que ha acabado llevándole a la tumba empezó a manifestarse, y en 1973, tras 30 años de trabajo, se vio obligado a dejar la fábrica en la que había ingresado siendo todavía un niño.
EL PREMIO NOBEL
El reconocimiento público le llegó a Martí i Pol con la publicación por la editorial Llibres del Mall de tres de sus obras, L'arrel i l'escorça, El llarg viatge y Amb vidres a la sang. Con la serie de poemas incluidos en Estimada Marta, el autor logró el reconocimiento popular y reanudó su asistencia a los actos públicos, de los que permanecía alejado desde que se le diagnosticó la enfermedad.
Coincidiendo con el 70 aniversario del poeta, el Ayuntamiento de Mollet del Vallès aprobó en 1999 una moción para proponer su candidatura al Premio Nobel de Literatura. El acuerdo se repitió en otros municipios e instituciones catalanas y en el Gobierno de Andorra, país con el que mantenía una buena relación tras la publicación de un libro laudatorio sobre los valles andorranos. En la sesión del 15 de junio del año 2000, el Parlament de Catalunya aprobó por unanimidad una proposición no de ley de apoyo a la candidatura del poeta de Roda de Ter.
• Desde sus tiempos de trabajador en una fábrica textil, siempre hizo gala de su conciencia de clase y de su militancia en el PSUC
JOAN SAMIT
BARCELONA
Miquel Martí i Pol murió ayer en el hospital de la Santa Creu de Vic (Osona), pero sólo por accidente. Él nació, vivió y será enterrado en Roda de Ter. Hubiera querido morir en su tierra natal. Pero tampoco le importaba mucho porque su patria era el pueblo, que fue el que lo elevó a la categoría de símbolo, algo insólito en un poeta.
Ya lo dice en una placa colocada en la fachada de su casa en la calle del Pont: "Vivo en un pueblo pequeño, en un país pequeño y, sin embargo, quiero que quede muy claro que lo que escribo lo escribo para todo el mundo y que para mí es como si todo el mundo girara sobre el eje de mis poemas".
SEMBRADOR DE PALABRAS
Desde muy joven se vio obligado a una reclusión forzosa en su refugio-placenta de la Plana de Vic cabalgando sobre una silla de ruedas. Allí se dedicó a sembrar palabras, o a "salvar las palabras", como había dejado escrito su admirado Salvador Espriu, porque entendía que la misión preferente del poeta es hacerse entender, comunicarse.
Y, sin embargo, nunca presumió de saber qué era la poesía, ese indescifrable enigma. En un libro que recogía unas conferencias suyas sobre el tema, titulado precisamente ¿Qué és poesia?, decía que para él poesía es "un combate" consigo mismo, "una apuesta a todo o nada, un riesgo absoluto". Vivir poéticamente era un compromiso intelectual que Martí i Pol asumía con todas sus consecuencias.
De ahí que su vida y su literatura sean una misma cosa, indivisibles, inabarcables la una sin la otra. Por eso no es casualidad que llegara a conectar como lo hizo con el gran público catalán. Pocos poetas --incluso pocos prosistas-- en catalán han llegado a vender decenas de miles de ejemplares, situando algunos títulos en las listas de best-sellers.
Pero Martí i Pol no sólo se comunicaba, no sólo conectaba con el lector, sino que sabía arrancarle emociones. Hace cinco años, en la apertura del curso académico de la Universitat de Bellaterra, hubo desmayos en un aula a rebosar de estudiantes, mayoritariamente mujeres, cuando la escritora Carme Riera, la profesora Mavi Dolz y la actriz Isabel Grau recitaron poemas del autor. Su hija leyó la lección magistral del poeta, titulada La poesia, encara.
Forjó su irreductible conciencia social en una fábrica de hilaturas de su pueblo, en la que trabajó 30 años y, según dijo, sólo aprendió una cosa: saber a qué clase social pertenecía y que unos mandaban y otros obedecían. En la misma fábrica, aprovechando cualquier pausa, escribió muchos poemas.
POETA Y OBRERO
Profundizando en esa conciencia de clase, siempre dijo que en su persona "el poeta y el obrero son un solo hombre". Pero al comunista lo dejaba aparte. Apenas había rebasado la veintena cuando, utilizando como lanzadera la conciencia de clase adquirida en la fábrica, se introdujo en el espacio donde se debaten los intereses de las masas obreras. Se había dado cuenta de que no tenía suficiente con luchar "en soledad" como hacía.
Fue entonces cuando sintió la necesidad de incorporarse a un esfuerzo colectivo. Desde ese punto de partida, desde esa concienciación del obrero y el intelectual, el camino hacia Marx, primero, y a la militancia en el PSUC, después, lo recorrió con toda naturalidad. En las últimas décadas, tras la ruptura del partit en 1981, su corazón proletario y su cerebro comunista no dudaron: todos eran los suyos. Y se mantuvo fuertemente abrazado a los que quedaron en el PSUC y a sus hermanos escindidos que fundaron el Partit dels Comunistes de Catalunya (PCC). En la Festa de Treball de 1983, los comunistas catalanes (hoy ecosocialistas) rindieron homenaje a dos personalidades: a Karl Marx, en el centenario de su muerte, y a Miquel Martí i Pol, el poeta del pueblo.
En su entrega a lo popular, como Manuel Vázquez Montalbán, otro autor recién desaparecido, también se volcó en el culto culé. Su obra Llibre de les solituds (1997) está dedicada al exjugador barcelonista Josep Guardiola.
• La capilla ardiente se instalará hoy a las diez de la mañana en la población natal del escritor
SERGI SOLÀ
VIC
Miquel Martí i Pol, el poeta de Roda de Ter, murió ayer a las 14.45 horas en el hospital de la Santa Creu de Vic, a la edad de 74 años. El escritor falleció a causa de una complicación de la enfermedad neurológica degenerativa, esclerosis múltiple, que se le declaró en 1970 y que le mantenía postrado en una silla de ruedas desde hacía años. A través de un comunicado, la familia anunció que la capilla ardiente se instalará hoy, a partir de las diez de la mañana, en los porches de Can Planoles, en Roda de Ter. El entierro de Miquel Martí i Pol se celebrará mañana jueves, día 13, a las 11.30 horas en la iglesia de Sant Pere del mismo municipio.
Roda de Ter, el pueblo donde nació y vivió Martí i Pol, recibió con tristeza la noticia del fallecimiento de su poeta, por otra parte esperada, porque los convecinos del escritor han sido testigos de la lenta pero inexorable progresión del mal que le aquejaba. El enfermo ingresó hace dos meses en el hospital donde ayer falleció, consciente de que aquél iba a ser su último viaje. Jordi Roca, director del centro, declaró que el poeta era conocedor de su situación, que afrontó con la misma serenidad con la que, durante 30 años, consiguió convivir con la enfermedad.
NIEBLA EN RODA DE TER
El director del hospital habló de los altibajos de la enfermedad, que el poeta afrontó con el optimismo que infundió a su vida a partir del momento en el que se diagnosticó el incurable mal. La imagen de un Martí i Pol en silla de ruedas, con la cabeza ladeada, pero sonriente y en apariencia feliz, que tantas veces apareció en los medios informativos fue la que, en opinión de quienes vivieron junto a él los últimos días, quiso mantener al sentirse tan cerca de la muerte.
Ayer, las persianas de la casa de la calle de Sant Sebastià de Vic, donde residía el poeta, permanecían completamente cerradas y el agua del río Ter, que Martí i Pol gustaba ver en los largos ratos que pasaba en la terraza, destilaba un ambiente de niebla propio del día gris y tristón, adecuado para la despedida que la tierra hizo a su poeta.
El pueblo de Roda de Ter también se sumó pronto al duelo por la muerte de su hijo más célebre. Escasas horas después de conocerse el fallecimiento, el alcalde, Antoni Llach, convocó un pleno extraordinario para dar a conocer la noticia, lamentar la pérdida del escritor, dar el pésame colectivo a la familia y decretar un día de luto oficial.
Martí i Pol cursó estudios primarios en la escuela parroquial de su pueblo natal y a los 14 años empezó a trabajar en el despacho de Ca la Tecla Sala, la misma fábrica textil en la que su madre estaba empleada. A los 19 años sufrió una tuberculosis pulmonar que le obligó a permanecer un año en cama y que le permitió sumergirse en la lectura. En 1956 se casó con Dolors Freixas, fallecida en 1984, con quien tuvo una hija, en 1958, y un hijo, en 1965.
Siguió trabajando en la fábrica, pero también hacía traducciones --Simone de Beauvoir, Apollinaire, Saint-Exupéry, Zola, Flaubert--, escribía poesía y prosa, impartía conferencias, dirigía cinefórums, colaboraba en revistas como Oriflama e Inquietud, puso música a algunos de sus poemas y llegó a subir a los escenarios para cantarlos junto a los miembros de la Nova Cançó. En 1970, la enfermedad que ha acabado llevándole a la tumba empezó a manifestarse, y en 1973, tras 30 años de trabajo, se vio obligado a dejar la fábrica en la que había ingresado siendo todavía un niño.
EL PREMIO NOBEL
El reconocimiento público le llegó a Martí i Pol con la publicación por la editorial Llibres del Mall de tres de sus obras, L'arrel i l'escorça, El llarg viatge y Amb vidres a la sang. Con la serie de poemas incluidos en Estimada Marta, el autor logró el reconocimiento popular y reanudó su asistencia a los actos públicos, de los que permanecía alejado desde que se le diagnosticó la enfermedad.
Coincidiendo con el 70 aniversario del poeta, el Ayuntamiento de Mollet del Vallès aprobó en 1999 una moción para proponer su candidatura al Premio Nobel de Literatura. El acuerdo se repitió en otros municipios e instituciones catalanas y en el Gobierno de Andorra, país con el que mantenía una buena relación tras la publicación de un libro laudatorio sobre los valles andorranos. En la sesión del 15 de junio del año 2000, el Parlament de Catalunya aprobó por unanimidad una proposición no de ley de apoyo a la candidatura del poeta de Roda de Ter.
• Desde sus tiempos de trabajador en una fábrica textil, siempre hizo gala de su conciencia de clase y de su militancia en el PSUC
JOAN SAMIT
BARCELONA
Miquel Martí i Pol murió ayer en el hospital de la Santa Creu de Vic (Osona), pero sólo por accidente. Él nació, vivió y será enterrado en Roda de Ter. Hubiera querido morir en su tierra natal. Pero tampoco le importaba mucho porque su patria era el pueblo, que fue el que lo elevó a la categoría de símbolo, algo insólito en un poeta.
Ya lo dice en una placa colocada en la fachada de su casa en la calle del Pont: "Vivo en un pueblo pequeño, en un país pequeño y, sin embargo, quiero que quede muy claro que lo que escribo lo escribo para todo el mundo y que para mí es como si todo el mundo girara sobre el eje de mis poemas".
SEMBRADOR DE PALABRAS
Desde muy joven se vio obligado a una reclusión forzosa en su refugio-placenta de la Plana de Vic cabalgando sobre una silla de ruedas. Allí se dedicó a sembrar palabras, o a "salvar las palabras", como había dejado escrito su admirado Salvador Espriu, porque entendía que la misión preferente del poeta es hacerse entender, comunicarse.
Y, sin embargo, nunca presumió de saber qué era la poesía, ese indescifrable enigma. En un libro que recogía unas conferencias suyas sobre el tema, titulado precisamente ¿Qué és poesia?, decía que para él poesía es "un combate" consigo mismo, "una apuesta a todo o nada, un riesgo absoluto". Vivir poéticamente era un compromiso intelectual que Martí i Pol asumía con todas sus consecuencias.
De ahí que su vida y su literatura sean una misma cosa, indivisibles, inabarcables la una sin la otra. Por eso no es casualidad que llegara a conectar como lo hizo con el gran público catalán. Pocos poetas --incluso pocos prosistas-- en catalán han llegado a vender decenas de miles de ejemplares, situando algunos títulos en las listas de best-sellers.
Pero Martí i Pol no sólo se comunicaba, no sólo conectaba con el lector, sino que sabía arrancarle emociones. Hace cinco años, en la apertura del curso académico de la Universitat de Bellaterra, hubo desmayos en un aula a rebosar de estudiantes, mayoritariamente mujeres, cuando la escritora Carme Riera, la profesora Mavi Dolz y la actriz Isabel Grau recitaron poemas del autor. Su hija leyó la lección magistral del poeta, titulada La poesia, encara.
Forjó su irreductible conciencia social en una fábrica de hilaturas de su pueblo, en la que trabajó 30 años y, según dijo, sólo aprendió una cosa: saber a qué clase social pertenecía y que unos mandaban y otros obedecían. En la misma fábrica, aprovechando cualquier pausa, escribió muchos poemas.
POETA Y OBRERO
Profundizando en esa conciencia de clase, siempre dijo que en su persona "el poeta y el obrero son un solo hombre". Pero al comunista lo dejaba aparte. Apenas había rebasado la veintena cuando, utilizando como lanzadera la conciencia de clase adquirida en la fábrica, se introdujo en el espacio donde se debaten los intereses de las masas obreras. Se había dado cuenta de que no tenía suficiente con luchar "en soledad" como hacía.
Fue entonces cuando sintió la necesidad de incorporarse a un esfuerzo colectivo. Desde ese punto de partida, desde esa concienciación del obrero y el intelectual, el camino hacia Marx, primero, y a la militancia en el PSUC, después, lo recorrió con toda naturalidad. En las últimas décadas, tras la ruptura del partit en 1981, su corazón proletario y su cerebro comunista no dudaron: todos eran los suyos. Y se mantuvo fuertemente abrazado a los que quedaron en el PSUC y a sus hermanos escindidos que fundaron el Partit dels Comunistes de Catalunya (PCC). En la Festa de Treball de 1983, los comunistas catalanes (hoy ecosocialistas) rindieron homenaje a dos personalidades: a Karl Marx, en el centenario de su muerte, y a Miquel Martí i Pol, el poeta del pueblo.
En su entrega a lo popular, como Manuel Vázquez Montalbán, otro autor recién desaparecido, también se volcó en el culto culé. Su obra Llibre de les solituds (1997) está dedicada al exjugador barcelonista Josep Guardiola.